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“Redes” del deseo

Antonio

Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica
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Con luminosos rayos amanecía un día cualquiera en una paradisíaca playa del Caribe. El azul pálido del cielo sin nubes y el verde azulado de sus transparentes aguas invitaban al primer baño matutino. A la vez despertaban bajo la sombra de dos cocoteros unos chiquillos de no más de ocho años, de piel cetrina, vivas miradas y risueñas facciones, quienes dirigiéndose en su carrera hacia la playa con tal energía difícil de sospechar en sus enjutos cuerpos, se introdujeron unos metros en el agua. En pocas brazadas llegaron donde habían dejado la red echada durante la noche, que con una estratégica sujeción entre dos rocas, servía de trampa para los descuidados peces que pretendían pasar por aquel estrecho lugar.

Con las redes recogidas y debidamente puestas a buen recaudo para evitar que nadie les arrebatase su único medio de sustento, se dirigieron con dos cubos llenos de pescado a la ciudad, exponiendo el contenido para su venta, donde, con suerte, conseguirían algunas pocas monedas que llevarían a su madre, impedida para trabajar debido a una enfermedad y que administraba tan exiguos ingresos, aportados para la manutención de ellos tres y sus cuatro hermanos menores.
Ya llegando la noche y después de una escasa cena, mientras los pequeños cabeza de familia se disponían a tender nuevamente las redes, la madre les cantaba una canción a sus otros cuatro vástagos, a los que con dulce y amorosa voz les calmaba el hambre.

El día trae la aurora
con su canto melodioso,
haciendo que sea hermoso
cuando al despertar te adora.
La vida siendo ella autora
de darnos este derroche,
ha de ponernos el broche
a tanta paz y armonía,
nos dejará su alegría
sea de día o de noche...


Anochecía, oscura fría e inhóspita la ciudad de gigantescos rascacielos con una gran capa de nieve. Tal inclemencia hacía que apenas se viese un alma por sus calles a última hora de la tarde.​
De un edificio, se vio salir la sombra alargada por la luna llena que colgaba de un cielo gris, de un hombre de mediana edad; cabizbajo se dirigió sin rumbo aparente por esas solitarias avenidas rumiando su desgracia.
Al entrar en uno de los edificios, famoso por tener en sus últimas plantas un lujoso lupanar disfrazado de club social para su selecta clientela, se dirigió directamente donde sus pasos inconscientemente le llevaban sin titubear.
Con su pálida cara, aún más blanca y demacrada por el intenso frío, pidió una suite y la habitual visita de una dama de compañía, a la que en su soledad le contó su pena.
La desgracia fue, que perdió la mitad de los beneficios que su asesor financiero le había prometido conseguir en la inversión de un negocio de redes informáticas.
-¡Maldita burbuja informática! ¡Quién estuviera en una playa del Caribe viviendo del maná!
Exclamaba el pobre desgraciado y desventurado personaje; mientras, de fondo se escuchaba el sonido de un televisor que nadie veía y que transmitía el murmullo de una canción…

Noche que llega al término del día
deja en el alba oscuros pensamientos,
sueños, deseo oculto de lamentos
para dar paso al mundo de ironía.

Tiempo de mucho es víspera vacía
todo derroche en seres avarientos
traen miseria frustran sentimientos,
porque al final es todo analogía.

Con el anochecer llega el ocaso,
cuando amanece surgen con la aurora
pasos del tiempo nunca sin retraso.

Somos de nuestra herencia portadora
genes que mutan hacia su fracaso.
Esta evidencia es cruda y matadora.



Antonio Nieto Bruna
Copyright ©
 
Última edición:
Magnífica tu prosa. Eres muy buen escritor, tan bueno como poeta, medio gocho. Nací en Anzoátegui, en Puerto Píritu. Te voy a dar el enlace del primer capírtulo de AJENJO y a ver si me comentas, ya que sólo los lees, jajajaja. SON TUS PROPIAS PALABRAS, jajajaja.
El link es:
http://www.mundopoesia.com/foros/pr...-o/295177-ajenjo-el-planeta-de-la-muerte.html

Muchas gracias amigo Puerto Pinteño por tan amable comentario y sobre todo por extraer desde el sueño de los justos a estas cuatro letras.
Un abrazo.
 
PROSA DEL JURADO
Con todo nuestro cariño





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Gracias por tu colaboración en el Jurado
MUNDOPOESIA.COM
 
Excelente prosa Antonio..así como excelente es la moraleja que de ella de extrae.
Cierto es que el mundo es una gran rueda que gira y en la cual no todos nos movemos al mismo tiempo.
Mientras unos anhelan lo que nunca tendrán, otros envidian aquello que nunca conocerán puesto que el honor de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida ha sido dado para unos privilegiados.
Estrellas todas a tu talento que va en aumento de dia en dia mi querido amigo.
Besos de todo corazón.
 
Excelente prosa Antonio..así como excelente es la moraleja que de ella de extrae.
Cierto es que el mundo es una gran rueda que gira y en la cual no todos nos movemos al mismo tiempo.
Mientras unos anhelan lo que nunca tendrán, otros envidian aquello que nunca conocerán puesto que el honor de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida ha sido dado para unos privilegiados.
Estrellas todas a tu talento que va en aumento de dia en dia mi querido amigo.
Besos de todo corazón.

Gracias querida Pilar, por tu benevolente comentario.
Celebro que te gustase este relato.
Un abrazo.
 
Vaya Antonio, como ves ando un poco perdida en algún rincón de tu rincón,
y saque el morrito y vi esta buena prosa y pase a comentarte esta buena moraleja,
así es amigo, la vida y sus vicisitudes, unos mucho...pero de qué,
otros poco pero llenos de mucho, que cosas amigo, que cosas.
Para tu buen trabajo va una repu con estrellas y para ti mi beso enlazado en cariñotes.
 
I

Con luminosos rayos amanecía un día cualquiera en una paradisíaca playa del Caribe, el azul pálido del cielo sin nubes y el verde azulado de sus transparentes aguas invitaban al primer baño matutino; a la vez despertaban bajo la sombra de dos cocoteros unos chiquillos de no más de ocho años, de piel cetrina, vivas miradas y risueñas facciones, quienes dirigiéndose en su carrera hacia la playa con tal energía difícil de sospechar en sus enjutos cuerpos, se introdujeron unos metros en el agua, donde habían dejado la red echada durante la noche y que con una estratégica sujeción entre dos rocas servía de trampa para los descuidados peces que pretendían pasar por aquel estrecho lugar.
Con las redes recogidas y debidamente puestas a buen recaudo para evitar que nadie les arrebatase su único medio de sustento, se dirigieron con dos cubos llenos de pescado a la ciudad, exponiendo el contenido para su venta, donde con suerte conseguirían algunas pocas monedas que llevarían a su madre, impedida para trabajar debido a una enfermedad, quien administraba los únicos ingresos aportados para la manutención de ellos tres y cuatro hermanos menores.
Ya llegando la noche y después de una exigua cena, mientras los pequeños cabeza de familia se disponían a tender nuevamente las redes, la madre les cantaba una canción a sus otros cuatro vástagos, quién con dulce y amorosa voz les calmaba el hambre.


El día trae a la aurora
con su canto melodioso
hace que sea hermoso
cuando al despertar te adora.
La vida siendo ella autora
de darnos este derroche
a de ponernos el broche
a tanta paz y armonía,
nos dejará su alegría
sea de día o de noche


II
Anochecía, oscura fría e inhóspita la ciudad de gigantescos rascacielos con una gran capa de nieve. Tal inclemencia hacía que apenas se viese un alma por sus calles a última hora de la tarde.
De un edificio, se vio salir la sombra alargada por la luna llena que colgaba de un cielo gris, de un hombre de mediana edad; cabizbajo se dirigió sin rumbo aparente por esas solitarias avenidas rumiando su desgracia.
Al entrar en uno de los edificios, famoso por tener en sus últimas plantas un lujoso lupanar disfrazado de club social para su selecta clientela, se dirigió directamente donde sus pasos inconscientemente le llevaban sin titubear.
Con su pálida cara, aún más blanca y demacrada por el intenso frío, pidió una suite y la habitual visita de una dama de compañía, a la que en su soledad le contó su pena.
La desgracia fue, que perdió la mitad de los beneficios que su asesor financiero le había prometido conseguir en la inversión de un negocio de redes informáticas.
-¡Maldita burbuja informática! ¡Quién estuviera en una playa del Caribe viviendo del maná!
Exclamaba el pobre desgraciado y desventurado personaje.


Moraleja: De día o de noche, para todos la vida pasa con escasez o con derroche. Mientras unos dan gracias por lo poco que tienen, otros maldicen lo mucho que recogen.



Antonio Nieto Bruna
Copyright ©



Antonio
Además de que la narración me parece que engancha rápidamente
y resulta grato leerla, nos deja una gran enseñanza.
Encantada de leerte
Estrellas y abrazos
Ana
 
Vaya Antonio, como ves ando un poco perdida en algún rincón de tu rincón,
y saque el morrito y vi esta buena prosa y pase a comentarte esta buena moraleja,
así es amigo, la vida y sus vicisitudes, unos mucho...pero de qué,
otros poco pero llenos de mucho, que cosas amigo, que cosas.
Para tu buen trabajo va una repu con estrellas y para ti mi beso enlazado en cariñotes.
Gracias querida Lola, siempre es un gusto encontrarte por mi rincón.
Un abrazo, amiga.
 
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