Alba clara
Poeta adicto al portal
Una habitación vacía de ruido que no de espacio
sentada en el silencio acompaño a mi butaca,
la impaciencia hace mella en el confín de mi alma
pero sé que tu vendrás, aunque no te haya llamado
Y espero, aunque el tiempo no se pasa,
pero en el silencio escucho los ruidos de unos pasos,
yo no puedo distinguirlos del sonar de otros pasos
pero mi corazón grita lo que mi mente no sabe.
Gira el pomo y alborota mi sangre
en silencio te deslizas hasta tocarme la espalda,
no me vuelvo, pues sé bien que no hace falta
por que siento en mi alma el calor de tu mirada.
Muy despacio, con ternura, tus manos en mi garganta
van separando mi pelo que estorba para besarla,
yo suspiro y cierro los ojos despacio
el corazón en mi pecho amenaza escaparse.
Tus labios queman mi piel, como si fueran dos brasas,
entonces vuelvo la cara por que eso ya no basta
y entreabriendo mi boca, mis labios buscan tus labios
Nos perdemos, en un mundo de nostalgias
de colores, de sabores, de ternura y de esperanza,
de tanto que duró el beso, de tanto que nos amamos
se nos ha muerto el tiempo, por impedir que respirase.
¿Cuánto duró nuestro tiempo? ¿Cuanto amor derrochamos?
No lo sé y no me importa, con un segundo me basta,
hondo hasta lo mas hondo, tierno hasta lo sagrado
cada beso es una vida y nace la madrugada.
En silencio, tras otro beso te marchas
y en la habitación vacía quedan mil luces brillando
por que el amor las enciende, con su cariño y su magia.
sentada en el silencio acompaño a mi butaca,
la impaciencia hace mella en el confín de mi alma
pero sé que tu vendrás, aunque no te haya llamado
Y espero, aunque el tiempo no se pasa,
pero en el silencio escucho los ruidos de unos pasos,
yo no puedo distinguirlos del sonar de otros pasos
pero mi corazón grita lo que mi mente no sabe.
Gira el pomo y alborota mi sangre
en silencio te deslizas hasta tocarme la espalda,
no me vuelvo, pues sé bien que no hace falta
por que siento en mi alma el calor de tu mirada.
Muy despacio, con ternura, tus manos en mi garganta
van separando mi pelo que estorba para besarla,
yo suspiro y cierro los ojos despacio
el corazón en mi pecho amenaza escaparse.
Tus labios queman mi piel, como si fueran dos brasas,
entonces vuelvo la cara por que eso ya no basta
y entreabriendo mi boca, mis labios buscan tus labios
Nos perdemos, en un mundo de nostalgias
de colores, de sabores, de ternura y de esperanza,
de tanto que duró el beso, de tanto que nos amamos
se nos ha muerto el tiempo, por impedir que respirase.
¿Cuánto duró nuestro tiempo? ¿Cuanto amor derrochamos?
No lo sé y no me importa, con un segundo me basta,
hondo hasta lo mas hondo, tierno hasta lo sagrado
cada beso es una vida y nace la madrugada.
En silencio, tras otro beso te marchas
y en la habitación vacía quedan mil luces brillando
por que el amor las enciende, con su cariño y su magia.
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