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38. El verso suelto, el verso libre.

Un gran placer visitarte,apreciando el aporte que haces para el crecimiento personal de nosotros y la motivacion a la evolucion
en la poesia,muy agradecido por contar contigo,un gran saludo fraternal.
 
Eduardo tengo una duda...(yo y mis dudas :))
Mira he visto en versos libres o en clásicos aquí, algo que me llama la atención.
¿Es lícito cortar un verso?

ejemplo

las aguas que/
corren turbulentas por/
la pendiente de la/
montaña cordillerana.


para mi sería:

las aguas que corren turbulentas
por la pendiente de la montaña cordillerana


en el caso de versos libres;y en clásica también lo he visto para no pasarse de métrica, que a la lógica del verso queda literalmente cortado apropósito.
Ej:

canta rosa su
canción de carbón
danza osas de
color gris marrón.


cuando para mi sería

danza rosa
su canción de carbón
danzan osas
de color gris marrón


perdiendo la métrica...

Bueno dejo esa duda si tienes a bien Eduardo de verla avisame, si no no te preocupes.
Gracias besos
 
Última edición:
Muchas gracias por esa importante informacion para mi que yo soy asiduo escritor de verso libre, saludos
 


El verso suelto

Se denomina verso suelto, a aquel que no tiene rima con sus versos cercanos;

Se denomina verso libre, a aquel que no cumple con una determinada métrica,
o combinación de métricas, sino que su longitud responde al arbitrio del poeta.

Los oídos españoles, a duras penas, admitieron el endecasílabo,
acostumbrados como estaban a otros metros y ritmos,
pero más que nada, debió chocarles el verso suelto, que carecía del encanto de la rima.

Ya en Italia, Bernardo Tasso, compuso en verso sciolto y luego Boscán se atrevió a escribir en verso sin rimas su Hero y Leandro, con escándalo de muchos.

Era en efecto un atrevimiento aquella novedad de lanzar al aire libre, el verso suelto en la lengua armoniosa de Castilla.

Boscán imitando a Virgilio dijo:

Qual suele el ruiseñor entre las sombras
de las hojas del olmo o de la haya
la pérdida llorar de sus hijuelos,
a los cuales sin plumas aleando
el duro labrador tomó del nido,
llora la triste paxarilla entonces
la noche entera sin descanso alguno
y desde allí do está puesta en su ramo,
renovando su llanto dolorido
de sus querellas hinche todo el campo. Boscán

Y más tarde Garcilaso:

Qual suele el ruiseñor con triste canto
quejarse entre las hojas escondido
del duro labrador que cautamente
le despojó su caro y dulce nido
de los tiernos hijuelos…

También Garcilaso, en su Epístola a Boscán, cuyo principio:

Señor Boscán, quien tanto gusto tiene
de daros cuenta de los pensamientos
hasta en las cosas que no tienen nombre,
no le podrá con vos faltar materia,
ni será menester buscar estilo
presto, distinto, de ornamento puro
tal cual a culta epístola conviene.

Se consideró un verso más cercano al verso latino,
por carecer de rima y se aplicaba a asuntos de largo desarrollo o traducciones. Por carecer de rima, exige extremar su calidad, notándose enseguida todo prosaísmo, de ahí que resulte más difícil que el verso rimado.

Luego de él, Hernando de Acuña siguió su ejemplo, y en 1553, Gonzalo Pérez, padre de Antonio, el célebre secretario de Felipe II, tradujo La Odisea, prescindiendo de la rima.

El obispo de Tarragona, Antonio Agustín, agrupaba los versos sueltos, en versos sáficos y adónicos, perfeccionados más tarde por don Estevan de Villegas (1596-1669).

En el siglo XVI, otros poetas usaron también versos sueltos, aunque en composiciones cortas, como en A Tirsis de Francisco de la Torre.

¡Tirsis! ¡ah Tirsis! vuelve y endereza
tu navecilla contrastada y frágil
a la seguridad del puerto: mira
que se te cierra el cielo.

El encanto de los siguientes versos recae en su estructura métrica y su cadencia, sin tener rima.

La famosa Al Céfiro, de Villegas, compuesta a comienzos del siglo XVII

Dulce vecino de la verde selva,
Huésped eterno del abril florido,
Vital aliento de la madre Venus,
Céfiro blando;

Si de mis ansias el amor supiste,
Tú, que las quejas de mi voz llevaste,
Oye, no temas, y a mi ninfa dile,
Dile que muero.

Filis un tiempo mi dolor sabía;
Filis un tiempo mi dolor lloraba;
Quísome un tiempo, mas ahora temo,
Temo sus iras.

Así los dioses con amor paterno,
Así los cielos con amor benigno,
Nieguen al tiempo que feliz volares
Nieve a la tierra.

Jamás el peso de la nube parda
Cuando amanece en la elevada cumbre,
Toque tus hombros ni su mal granizo
Hiera tus alas.

Son todos versos sáficos, de ritmo (4-8-10), (1-4-8-10) o (2-4-8-10)
terminados en un adónico, pentasílabo de ritmo (1-4)

En esa época, los culteranos, hicieron la guerra al verso suelto,
tanto que después de Arte nuevo de hacer comedias de Lope, y de algunas obras de Quevedo (circa 1630),

fue abandonado del todo, y no volvió a aparecer hasta bien entrado el siglo XVIII.

El implacable Castillejo, señalaba como el colmo de la extravagancia la introducción del verso suelto, desprovisto de las sonoridades de la rima, que no era verso, según él.diciendo:

Usan ya de cierta prosa
medida sin consonantes…

Y Góngora (1561-1627) asi se expresaba:

Que yo a pie quiero ver más
un toro suelto en el campo
que en Boscán un verso suelto
aunque sea en un andamio.


Menendez y Pelayo, sobre el Discurso Poético de Juan de Jáuregui dijo que traía de Italia el arte del verso suelto, no alcanzado hasta entonces por ningun poeta español, aunque muchos hubiesen sudado en la difícil empresa, y, amante de la forma purísima y sin velo de la poesía antigua, se indignaba contra las rudas orejas que perdían la paciencia si no sentían a ciertas distancias el porrazo del consonante. (Ideas estéticas).


Moratín y Quintana, dejaron bellas muestras del buen manejo del verso suelto en nuestra lengua.
Estos versos, se han llamado también libres o sueltos, denominándose también verso blanco.

Su facilidad, es aparente y engañosa, ya que por lo mismo que les falta el encanto de la rima, deben ser de irreprochable calidad, para poder agradar al oído, olvidando la faltade consonancias.

Uno de Argensolas, decía (si bien asonantado en los versos pares).

Pero si no te hallares desenvuelto
en consonar nuestro lenguaje, fía
la empresa al generoso verso suelto:
porque la libertad de su armonía
como solos sus números respeta,
de emparentar las voces se desvía.

Juan de la Cueva, en su Ejemplar poético, así se expresaba:

El verso suelto pide diligente
cuidado en el ornato y compostura
en que vicio ninguno se consiente.

Porque como la ley estrecha y dura
del consonante no le obliga y fuerza
con ningún atamiento ni textura,

la elegancia y cultivo en él esfuerza
que suple la sonora consonancia
con que el verso se ilustra y se refuerza.

Y así hará enfadosa disonancia
si aquella parte principal no llenan
de admiración o cosas de importancia.

A cualquier verso lánguido condenan
flaco o infelice en número o estilo
y del nombre de verso se enajenan.

Siempore deben huir el común hilo,
desviarse de bajos pensamientos,
seguir la alteza y majestad de Esquilo.

Aplicarlos a heroicos argumentos
cual hacen al hexámetro latino,
no a tiernos ni a llorosos pensamientos. Juan de la Cueva

Como se ve en estos ejemplos, son siempre versos endecasílabos, a veces combinados con heptasílabos y aún con pentasílabos dactílicos, como en la estrofa Sáfico-adónica.

Se ha tratado de hacerlos con octosílabos, pero con poco éxito, como si el metro más popular de la lengua castellana, pudiera marchar sin sus consonantes.

El verso suelto, se presta al enjambamiento,

Ejemplos de enjambamiento en verso suelto:

“Vendrá la temerosa
desventurada noche.“

Torna sabroso sueño y tus hermosas
alas suenen ahora.”

Sacude el polvo el árbol del camino
al soplo de la tarde, y en el suelto
manto de la sutil neblina envuelto,
se ve temblar el viejo torreón. Bello

Al aire las dos pomas
del blanco seno, como dos palomas
palpitantes de amor, me parecieron.

Otro ejemplo brillante de verso suelto, lo encontramos en Oyuela, argentino,
en su obra Eros,
de 1882 (fragmento):

Todo me habla de ti: la flor que entreabre
su vívida corola; el aura leve
que en torno gira; la onda rumorosa
que entre menudos céspedes resbala;
y aquella de la tarde
voz íntima y profunda
que embarga el corazón e hinche la mente.
cuando el último beso
naturaleza de la luz recibe,
tráenme, envuelto en delicado aroma
tu nombre y tu recuerdo. En la alta noche
cuando huésped benigno,
sobre el mundo infeliz vela el silencio
y cual mudo lenguaje el alma embriaga
el límpido brillar de las estrellas.
yo siento que tu imagen
llena todo mi ser. Viva y radiante,
ella aparece en cuanto objeto hermoso
mis ojos ven en olas de belleza,
inundándome el alma, en ella yerguen
fresco y lozano el árbol de la vida.



El verso libre, fue también la denominación dada a los versos sin una métrica determinada.
El poeta modernista Santos Chocano, basó parte de su poesia libre, en versos rítmicos, como en el caso de “Los caballos de los conquistadores”, apoyándose en asonancias en los versos pares y usando grupos de cuatro sílabas métricas con acento en la tercera:

ta-ta--ta;

El caballo del beduino
que se traga soledades;
el caballo milagroso de San Jorge
que tritura con sus cascos los dragones infernales;
el de César en las Galias;
el de Aníbal en los Alpes;
el centauro de las clásicas leyendas; etc.

Rubén Darío, explotó en gran medida las posibilidades del verso no rimado, apoyando su encanto en el ritmo y en asonancias internas de los versos,, como hemos visto en charlas anteriores.

Vayan como ejemplo estos versos libres en el poema Heraldos:

¡HELENA!
La anuncia el blancor de un cisne.
¡Makheda!
La anuncia un pavo real.
¡Ifigenia, Electra, Catalina!
Anúncialas un caballero con un hacha.
¡Ruth, Lía, Enone!
Anúncialas un paje con un lirio.
¡Yolanda!
Anúnciala una paloma.
¡Clorinda, Carolina!
Anúncialas un paje con una rama de viña.
¡Sylvia!
Anúnciala una corza blanca.
¡Aurora, Isabel!
Anúncialas de pronto
un resplandor que ciega mis ojos.
¡Ella?
(No la anuncian. No llega aún.)

Dijo Darío de su poema: En “Heraldos” demuestro la teoría de la melodía interior. Puede decirse que en este poemita el verso no existe, bien que se imponga la notación ideal. El juego de las sílabas, el sonido y color de las vocales, el nombre clamado heráldicamente, evocan la figura oriental, bíblica, legendaria, y el tributo y la correspondencia.

En el siguiente poema de Alberto Lista, titulado “La tarde”, los versos fluctúan entre doce y quince sílabas; con evidentes influencias clásicas pero con cierta ametría e irregularidad:

Ya el rayo declina, ya Febo el último otero
con lumbre plácida desde el ocaso dora.
Céfiro, dejando alegre la apacible floresta,
árbitro de Mayo, por la pradera ríe,
al laurel agita, al árbol sacro a Minerva,
y a ti, del margen verde corona, tilo.
las claras ondas su hermosa copa retratan,
y nuevo encanto da, retratada, al río,
mas Céfiro, el margen, los troncos, verde pradera
y pura linfa, que entre la grama huye,
todo lo vence Filis; que amante, al son de mi avena,
a mis rediles su manadilla guía. Caro

También José Eusebio Caro,
utilizó la forma acentual, imitando los antiguos versos hexámetros latinos, dándole seis acentos a cada verso:

¡Céfiro rápido lánzate! ¡rápido empújame y vivo!
Más redondas mis velas pon: del proscrito a los lados,
¡Haz que tus silbos susurren dulces y dulces suspiren!
¡Haz que pronto del patrio suelo se aleje mi barco!


El verso libremoderno, pertenece a la versificación irregular y se presenta también en series no estróficas.

El verso libre se caracteriza por una segmentación del discurso que aísla unidades de imágenes, de figuras, de pensamientos. Por eso, el ritmo del verso libre se basa en repeticiones no sólo fónicas (que también pueden estar presentes, aunque no sean las de los esquemas métricos tradicionales), sino también sintacticas y semánticas. Esa segmentación, diferencia el verso libre de la prosa.
“La repetición, está en la entraña misma del verso libre, como su fundamenta principio constitutivo” (Lázaro Carreter).

En Canto General de Neruda, se percibe un buen ejemplo de segmentación fundada en unidades de contenido y sintácticas, característica del verso libre.

Qué luna como una culata ensangrentada,
qué ramaje de látigos,
qué luz atroz de párpado arrancado
te hace gemir sin voz, sin boca:
oh, cintura central, oh paraíso
de llagas implacables.
De noche y día veo los martirios,
de día y noche veo al encadenado,
al rubio, al negro, al indio
escribiendo con manos golpeadas y fosfóricas
en las interminables paredes de la noche.

Por su mismo carácter, el verso libre, es difícil de clasificar o de estudiar sistemáticamente, pero se han hecho intentos, de clasificación, como el de Navarro Tomás (1956) en que según los márgenes de fluctuación lo llama
“menor” (mezcla de versos entre cuatro y siete sílabas)
ejemplo: (con rimas asonantes agudas, en (–i) y en (-ó).

Infancia mía en el jardín

Las cochinillas de humedad,
las mariquitas de San Antón,
también vagaba la lombriz
y patinaba el caracol.

Infancia mía en el jardín:

¡Reina de la jardinería!
El garbanzo asomaba su nariz
y el alpiste en la jaula se moría.

Infancia mía en el jardín:
La planta de los suspiros
el aire la deshacía. Rafael Alberti, Elegía.

“medio”, o versículo, (entre ocho y doce sílabas), sin rima ni acentuación regular,
ejemplo:

Muchacha corazón o sonrisa,
caliente nudo de presencia en el día,
irresponsable belleza que a sí misma se ignora,
ojos de azul radiante que estremece.

Tu inocencia como un mar en que vives-
qué pena a ti alcanzarte, tú sola isla aún intacta;
qué pecho el tuyo, playa o arena amada
que escurre entre los dedos aún sin forma.

generosa presencia la de una niña que amar,
derribado o tendido cuerpo o playa a una brisa,
a unos ojos templados que te miran,
oreando un desnudo dócil a su tacto.

No mientas nunca, conserva siempre
tu inerte y armoniosa fiebre que no resiste,
playa o cuerpo dorado, muchacha que en la orilla
es siempre alguna concha que unas ondas dejaron.

Vive, vive como el mismo rumor de que has nacido;
escucha el son de tu madre imperiosa;
sé tú espuma que queda después de aquel amor,
después de que, agua o madre, la orilla se retira. Vicente Aleixandre, Hija del mar.

Se percibe abundancia de fracciones versales o hemistiquios, de 7 sílabas,
algunos correctos endecasílabos y reminiscencias del alejandrino,
como ecos de la métrica tradicional, además de una distribución estrófica algo tradicional
(5 estrofas de cuatro versos, aunque sin rima).

“mayor” (mezcla de líneas breves y largas hasta de 20 sílabas),
ejemplo (fragmento):

No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente, tu encendida frente
las huellas de unos besos,
ese resplandor que aún de día se siente si te acercas,
ese resplandor contagioso que me queda en las manos,
ese río luminoso en que hundo mis brazos,
en el que casi no me atrevo a beber, por temor después a ya una dura vida de lucero. Vicente Aleixandre, Ven siempre, ven.

Como conclusión, diría que si bien el verso puede prescindir de la rima, siempre estará atado a formas rítmicas, métricas o relativas, que lo diferencien de la cruda prosa.

El buen decir y la correcta expresión sintáctica, también contribuyen a conseguir el efecto artístico o emotivo buscado por el poeta.

Las formas modernas, cada vez más libres, no hacen buena toda la poesía concebida, como tampoco el ajustarse a un metro o una rima la hace buena por ese solo artificio.

Se han embellecido los poemas, con caligramas, acrósticos, formando figuras, etc.
en general adoptando la forma icónica del tema que trata.
(J. Domínguez Caparrós, Métrica Española).
Asi vemos poemas con forma de árbol, de mujer, de vasija, formando textos espejados,
diseminados por la hoja de papel, formándo escalas, líneas verticales,
siempre tratando de ampliar las posibilidades expresivas, según las necesidades del poeta.

Muchas gracias por su atención;
edelabarra.



Eduardo.
Gracias infinitas por tu información, la he guardado para releerla a mi antojo, pues estas cosas para personas como yo nutren nuestro conocimiento literario.
Con todo cariño un abrazo.
Ana
 
Eduardo tengo una duda...(yo y mis dudas :))
Mira he visto en versos libres o en clásicos aquí, algo que me llama la atención.
¿Es lícito cortar un verso?

ejemplo

las aguas que/
corren turbulentas por/
la pendiente de la/
montaña cordillerana.

para mi sería:

las aguas que corren turbulentas
por la pendiente de la montaña cordillerana

en el caso de versos libres;y en clásica también lo he visto para no pasarse de métrica, que a la lógica del verso queda literalmente cortado apropósito.
Ej:

canta rosa su
canción de carbón
danzan osas de
color gris marrón.


cuando para mi sería

canta rosa
su canción de carbón
danzan osas
de color gris marrón

perdiendo la métrica...

Bueno dejo esa duda si tienes a bien Eduardo de verla avisame, si no no te preocupes.
Gracias besos
Hola querida marcela;
Para mí, esos versos están mal cortados;
hay normas (no rigurosas), sobre como cortar un verso,
cuando la idea completa no cabe en el verso en cuestión, para continuarlo en el siguiente;
esas normas son algo flexibles.
El verso de arriba, se llama encabalgante
y el que es continuación encabalgado
(yo mismo he caído en esos errores alguna vez
y ha habido escritores como Quevedo, que han cortado la palabra misma,
intercalando algo en el medio), jaja,
pero en el ejemplo que me cuentas,
está mal porque terminan en preposición y eso no es lícito, al menos, queda horrible...
te paso acá un texto, extraído del libro de Métrica Española de Dominguez Caparrós.

El encabalgamiento:

Según José Dominguez Caparrós, en su Métrica Española, las pausas en la estrofa obedecen a razones rítmicas y no siempre coinciden con la forma de la sintaxis o idea terminada en cada verso. Cuando se da el desajuste entre la pausa versal y la sintáctica, se produce el encabalgamiento.
Ejemplo:
¡Oh miserables hados, oh mezquina
suerte, la del estado humano, y dura,
do por tantos trabajos se camina,
y agora muy mayor la desventura
de aquesta nuestra edad cuyo progreso
muda de un mal en otro su figura. (Garcilaso, Elegía I)

La pausa al final de los versos 1º, 4º y 5º, rompe la unidad de las expresiones marcadas en rojo, que están estrechamente ligadas desde el punto de vista sintáctico.
Estas expresiones son en general las formadas por adjetivo y sustantivo, sustantivo y complemento, sujeto y verbo.
En general sucede o es necesario el encabalgamiento, cuando la idea a expresar es más larga que el verso.
Su uso es muy antiguo, Antonio Quilis (1965), llegó a las siguientes conclusiones:
1) El fenómeno existe desde las primeras manifestaciones de la poesía castellana
2) El encabalgamiento es propio de la poesía culta.
3) Recién en el siglo XVI, se usa como recurso expresivo consciente.

Aunque es difícl fijar límites precisos para el encabalgamiento, hay grupos de palabras que la norma de la lengua hablada no permite separar con un descanso.
Según Quilis, son grupos inseparables por pausa (sirremas),
los formados por:
Sustantivo y adjetivo (casa blanca);
Sustantivo y complemento determinativo (casa de madera);
Verbo y adverbio (viene pronto);
Pronombre átono, preposición, conjunción, artículo más el elemento que sigue (lo vio, por el campo, aunque vino);
Tiempos compuestos de los verbos y perífrasis verbales (había venido, tenía que venir);
Palabras que rigen complemento preposicional (hablar de política);
Oraciones adjetivas especificativas (los estudiantes que son constantes aprueban); (Quilis, 1984)
Y por supuesto tampoco se hace pausa en el interior de una palabra.
El encabalgamiento es abrupto, cuando la unidad sintáctica del final del primer verso (verso encabalgante), se prolonga en el verso siguiente (verso encabalgado), pero termina antes del final del mismo.

Tiernos y bellos ojos, encendidos

rayos de Amor, por quien mi pecho siente

la herida inmortal que llevo ausente,

abrasada mi fuerza y mis sentidos.

(Fernando de Herrera).


El encabalgamiento es suave, si la unidad sintáticase prolonga sin interrupción hasta el final del verso encabalgado:

Y en eterna espiral y en remolino

infinito prolóngase y se extiende.

(Espronceda, El estudiante de Salamanca)


Siguiendo con los conceptos de Domínguez Caparrós (Métrica Española), la pausa del verso, aunque haya encabalgamiento, sigue manteniendo sus propiedades; impide la sinalefa y hace equivalentes los finales de versos agudos, graves y esdrújulos.
En los siguiente versos heptasílabos, el final esdrújulo (íntimo) se hace equivalente a un final llano, aunque se produzca un encabalgamiento sirremático (íntimo / sonido):

Alza tu pie su íntimo

sonido descansado.

...


Fue una alegría que dolió de tanto

encenderse, reírse, dilatarse


(Miguel Hernandez, Cancionero y romancero de ausencias)

En el segundo ejemplo,
No hay sinalefa entre los versos (sinafia);
Ese fenómeno se puede producir, cuando el verso encabalgado es de menos de siete sílabas.
Dámaso Alonso decía (1971) que siempre se hace pausa al final del verso, aunque “con el encabalgamiento es a veces brevísima”.

Espero que te sirva y aclare tus dudas, (aunque éstas nunca se terminan);
te mando un abrazo y nos vemos el viernes;
creo que el viernes, las llevo a Paloma2 y a Elisalle si se suma a ella;
un abrazo,
Eduardo.
 
Eduardo.
Gracias infinitas por tu información, la he guardado para releerla a mi antojo, pues estas cosas para personas como yo nutren nuestro conocimiento literario.
Con todo cariño un abrazo.
Ana

Muchas gracias querida Cisne,
por tu amable comentario, estos trabajos son recopilaciones que hago,
con poco mérito de mi parte, solo el trabajo de buscarlos y ordenarlos;
y colocar algunos ejemplos,
pero ya casi todo está escrito;
sólo trato de aclarar algunos puntos un poco más confusos;
un abrazo,
Eduardo.
 
En verdad que es difícil escribir de acuerdo a normas ajustadas. Muy bueno todo lo que expones, realmente muy útil. Lo que no voy a entender nunca es por qué algunos poetas escriben en forma tan increíble de comprender, dando vuelta las palabras, con giros, que mi cabeza da vueltas como molino de viento, sin entender nada... Me criticó tanto una persona de otro lado, la rima, que opté por olvidarla. Fue así que dejé de escribir desde hace más de un año. Estoy tratando de retomar, al haber encontrado este sitio que es al único que me dedico, como muchos dicen mi "segunda casa". Lo que lamento es no tener internet en casa para cumplir con todos. Tengo depresión severa y dificulta mis salidas. ¡Un abrazo y mis mariposas para ti!
 
En verdad que es difícil escribir de acuerdo a normas ajustadas. Muy bueno todo lo que expones, realmente muy útil. Lo que no voy a entender nunca es por qué algunos poetas escriben en forma tan increíble de comprender, dando vuelta las palabras, con giros, que mi cabeza da vueltas como molino de viento, sin entender nada... Me criticó tanto una persona de otro lado, la rima, que opté por olvidarla. Fue así que dejé de escribir desde hace más de un año. Estoy tratando de retomar, al haber encontrado este sitio que es al único que me dedico, como muchos dicen mi "segunda casa". Lo que lamento es no tener internet en casa para cumplir con todos. Tengo depresión severa y dificulta mis salidas. ¡Un abrazo y mis mariposas para ti!

Pues creo que has dado con el lugar indicado, querida Matilde;
Mux¡chas gracias por pasar,
no debería preocuparte la opinión de los derrotistas;
el mejor modo de progresar es insistir,
nadie es negado para alguna actividad, sólo hay que aprender y tratar,
si necesitas alguna ayuda, estoy a tu disposición;
por ahora, te recomeindo que leas los demas artículos como éste, que estan numerados en http://www.mundopoesia.com/foros/cursos-de-poesia-en-el-chat/
te serán muy útiles;
un saludo cordial,
Eduardo
 
Hey! tampoco le podemos temer al verso libre. Con tanta interpretación y tanto miedo que le generamos, muy posiblemente, nunca nos animemos a hacer un poema que surja del alma sin tener que pensar tanto las palabras. Yo creo que la práctica lo vuelve fácil, pero en sí, es mucho más sencillo juntar rimas y otras cosas antes que expresar lo que el alma refleja.
 
Hey! tampoco le podemos temer al verso libre. Con tanta interpretación y tanto miedo que le generamos, muy posiblemente, nunca nos animemos a hacer un poema que surja del alma sin tener que pensar tanto las palabras. Yo creo que la práctica lo vuelve fácil, pero en sí, es mucho más sencillo juntar rimas y otras cosas antes que expresar lo que el alma refleja.

Muchas gracias estimado Huber Cuevas,
por tu opinable comentario;
yo creo que ni tan peludo ni tan pelado,
siempre el justo equilibrio es la mejor postura,
cada forma tiene su oportunidad y su motivo;
pero hay que dominar las dos,
así seremos libres de elegir;
un saludo cordial,
edelabarra
 
Querido Amigo Eduardo. He encontrado, esta clase magistral, maestro, lo he leído muchas veces,
anotando todo. Tu ya sabés, que me gusta, sobremanera, escribir en verso libre, trataré de
aprender un poco más. Como te divertirás com mi libro, con todos los errores, cometidos.
Gracias por tus lecciones. Besos y Abrazos Uruguayos Blanca
 
Querido Amigo Eduardo. He encontrado, esta clase magistral, maestro, lo he leído muchas veces,
anotando todo. Tu ya sabés, que me gusta, sobremanera, escribir en verso libre, trataré de
aprender un poco más. Como te divertirás com mi libro, con todos los errores, cometidos.
Gracias por tus lecciones. Besos y Abrazos Uruguayos Blanca
Muchas gracias a ti, querida Blanca,
espero que saques provecho de estas charlitas mías,
es mi mejor recompensa;
un abrazo,
Eduardo
 
Mary C. López;4319356 dijo:
Boba he quedado al leer al respecto,
seguiré llegando y algo he de aprender...
saludos Ed.
Muchas gracias querida Mary,
me encanta que demuestres interés por estos temas que tántos subestiman,
creyendo que sólo hay que tomar la pluma y sentarse a escribir
para que brote la poesía inolvidable;
lo que se aprende, no te lo saca nadie;
te mando un abrazo,
Eduardo
 


El verso suelto

Se denomina verso suelto, a aquel que no tiene rima con sus versos cercanos;

Se denomina verso libre, a aquel que no cumple con una determinada métrica,
o combinación de métricas, sino que su longitud responde al arbitrio del poeta.

Los oídos españoles, a duras penas, admitieron el endecasílabo,
acostumbrados como estaban a otros metros y ritmos,
pero más que nada, debió chocarles el verso suelto, que carecía del encanto de la rima.

Ya en Italia, Bernardo Tasso, compuso en verso sciolto y luego Boscán se atrevió a escribir en verso sin rimas su Hero y Leandro, con escándalo de muchos.

Era en efecto un atrevimiento aquella novedad de lanzar al aire libre, el verso suelto en la lengua armoniosa de Castilla.

Boscán imitando a Virgilio dijo:

Qual suele el ruiseñor entre las sombras
de las hojas del olmo o de la haya
la pérdida llorar de sus hijuelos,
a los cuales sin plumas aleando
el duro labrador tomó del nido,
llora la triste paxarilla entonces
la noche entera sin descanso alguno
y desde allí do está puesta en su ramo,
renovando su llanto dolorido
de sus querellas hinche todo el campo. Boscán

Y más tarde Garcilaso:

Qual suele el ruiseñor con triste canto
quejarse entre las hojas escondido
del duro labrador que cautamente
le despojó su caro y dulce nido
de los tiernos hijuelos…

También Garcilaso, en su Epístola a Boscán, cuyo principio:

Señor Boscán, quien tanto gusto tiene
de daros cuenta de los pensamientos
hasta en las cosas que no tienen nombre,
no le podrá con vos faltar materia,
ni será menester buscar estilo
presto, distinto, de ornamento puro
tal cual a culta epístola conviene.

Se consideró un verso más cercano al verso latino,
por carecer de rima y se aplicaba a asuntos de largo desarrollo o traducciones. Por carecer de rima, exige extremar su calidad, notándose enseguida todo prosaísmo, de ahí que resulte más difícil que el verso rimado.

Luego de él, Hernando de Acuña siguió su ejemplo, y en 1553, Gonzalo Pérez, padre de Antonio, el célebre secretario de Felipe II, tradujo La Odisea, prescindiendo de la rima.

El obispo de Tarragona, Antonio Agustín, agrupaba los versos sueltos, en versos sáficos y adónicos, perfeccionados más tarde por don Estevan de Villegas (1596-1669).

En el siglo XVI, otros poetas usaron también versos sueltos, aunque en composiciones cortas, como en A Tirsis de Francisco de la Torre.

¡Tirsis! ¡ah Tirsis! vuelve y endereza
tu navecilla contrastada y frágil
a la seguridad del puerto: mira
que se te cierra el cielo.

El encanto de los siguientes versos recae en su estructura métrica y su cadencia, sin tener rima.

La famosa Al Céfiro, de Villegas, compuesta a comienzos del siglo XVII

Dulce vecino de la verde selva,
Huésped eterno del abril florido,
Vital aliento de la madre Venus,
Céfiro blando;

Si de mis ansias el amor supiste,
Tú, que las quejas de mi voz llevaste,
Oye, no temas, y a mi ninfa dile,
Dile que muero.

Filis un tiempo mi dolor sabía;
Filis un tiempo mi dolor lloraba;
Quísome un tiempo, mas ahora temo,
Temo sus iras.

Así los dioses con amor paterno,
Así los cielos con amor benigno,
Nieguen al tiempo que feliz volares
Nieve a la tierra.

Jamás el peso de la nube parda
Cuando amanece en la elevada cumbre,
Toque tus hombros ni su mal granizo
Hiera tus alas.

Son todos versos sáficos, de ritmo (4-8-10), (1-4-8-10) o (2-4-8-10)
terminados en un adónico, pentasílabo de ritmo (1-4)

En esa época, los culteranos, hicieron la guerra al verso suelto,
tanto que después de Arte nuevo de hacer comedias de Lope, y de algunas obras de Quevedo (circa 1630),

fue abandonado del todo, y no volvió a aparecer hasta bien entrado el siglo XVIII.

El implacable Castillejo, señalaba como el colmo de la extravagancia la introducción del verso suelto, desprovisto de las sonoridades de la rima, que no era verso, según él.diciendo:

Usan ya de cierta prosa
medida sin consonantes…

Y Góngora (1561-1627) asi se expresaba:

Que yo a pie quiero ver más
un toro suelto en el campo
que en Boscán un verso suelto
aunque sea en un andamio.


Menendez y Pelayo, sobre el Discurso Poético de Juan de Jáuregui dijo que traía de Italia el arte del verso suelto, no alcanzado hasta entonces por ningun poeta español, aunque muchos hubiesen sudado en la difícil empresa, y, amante de la forma purísima y sin velo de la poesía antigua, se indignaba contra las rudas orejas que perdían la paciencia si no sentían a ciertas distancias el porrazo del consonante. (Ideas estéticas).


Moratín y Quintana, dejaron bellas muestras del buen manejo del verso suelto en nuestra lengua.
Estos versos, se han llamado también libres o sueltos, denominándose también verso blanco.

Su facilidad, es aparente y engañosa, ya que por lo mismo que les falta el encanto de la rima, deben ser de irreprochable calidad, para poder agradar al oído, olvidando la faltade consonancias.

Uno de Argensolas, decía (si bien asonantado en los versos pares).

Pero si no te hallares desenvuelto
en consonar nuestro lenguaje, fía
la empresa al generoso verso suelto:
porque la libertad de su armonía
como solos sus números respeta,
de emparentar las voces se desvía.

Juan de la Cueva, en su Ejemplar poético, así se expresaba:

El verso suelto pide diligente
cuidado en el ornato y compostura
en que vicio ninguno se consiente.

Porque como la ley estrecha y dura
del consonante no le obliga y fuerza
con ningún atamiento ni textura,

la elegancia y cultivo en él esfuerza
que suple la sonora consonancia
con que el verso se ilustra y se refuerza.

Y así hará enfadosa disonancia
si aquella parte principal no llenan
de admiración o cosas de importancia.

A cualquier verso lánguido condenan
flaco o infelice en número o estilo
y del nombre de verso se enajenan.

Siempore deben huir el común hilo,
desviarse de bajos pensamientos,
seguir la alteza y majestad de Esquilo.

Aplicarlos a heroicos argumentos
cual hacen al hexámetro latino,
no a tiernos ni a llorosos pensamientos. Juan de la Cueva

Como se ve en estos ejemplos, son siempre versos endecasílabos, a veces combinados con heptasílabos y aún con pentasílabos dactílicos, como en la estrofa Sáfico-adónica.

Se ha tratado de hacerlos con octosílabos, pero con poco éxito, como si el metro más popular de la lengua castellana, pudiera marchar sin sus consonantes.

El verso suelto, se presta al enjambamiento,

Ejemplos de enjambamiento en verso suelto:

“Vendrá la temerosa
desventurada noche.“

Torna sabroso sueño y tus hermosas
alas suenen ahora.”

Sacude el polvo el árbol del camino
al soplo de la tarde, y en el suelto
manto de la sutil neblina envuelto,
se ve temblar el viejo torreón. Bello

Al aire las dos pomas
del blanco seno, como dos palomas
palpitantes de amor, me parecieron.

Otro ejemplo brillante de verso suelto, lo encontramos en Oyuela, argentino,
en su obra Eros,
de 1882 (fragmento):

Todo me habla de ti: la flor que entreabre
su vívida corola; el aura leve
que en torno gira; la onda rumorosa
que entre menudos céspedes resbala;
y aquella de la tarde
voz íntima y profunda
que embarga el corazón e hinche la mente.
cuando el último beso
naturaleza de la luz recibe,
tráenme, envuelto en delicado aroma
tu nombre y tu recuerdo. En la alta noche
cuando huésped benigno,
sobre el mundo infeliz vela el silencio
y cual mudo lenguaje el alma embriaga
el límpido brillar de las estrellas.
yo siento que tu imagen
llena todo mi ser. Viva y radiante,
ella aparece en cuanto objeto hermoso
mis ojos ven en olas de belleza,
inundándome el alma, en ella yerguen
fresco y lozano el árbol de la vida.



El verso libre, fue también la denominación dada a los versos sin una métrica determinada.
El poeta modernista Santos Chocano, basó parte de su poesia libre, en versos rítmicos, como en el caso de “Los caballos de los conquistadores”, apoyándose en asonancias en los versos pares y usando grupos de cuatro sílabas métricas con acento en la tercera:

ta-ta--ta;

El caballo del beduino
que se traga soledades;
el caballo milagroso de San Jorge
que tritura con sus cascos los dragones infernales;
el de César en las Galias;
el de Aníbal en los Alpes;
el centauro de las clásicas leyendas; etc.

Rubén Darío, explotó en gran medida las posibilidades del verso no rimado, apoyando su encanto en el ritmo y en asonancias internas de los versos,, como hemos visto en charlas anteriores.

Vayan como ejemplo estos versos libres en el poema Heraldos:

¡HELENA!
La anuncia el blancor de un cisne.
¡Makheda!
La anuncia un pavo real.
¡Ifigenia, Electra, Catalina!
Anúncialas un caballero con un hacha.
¡Ruth, Lía, Enone!
Anúncialas un paje con un lirio.
¡Yolanda!
Anúnciala una paloma.
¡Clorinda, Carolina!
Anúncialas un paje con una rama de viña.
¡Sylvia!
Anúnciala una corza blanca.
¡Aurora, Isabel!
Anúncialas de pronto
un resplandor que ciega mis ojos.
¡Ella?
(No la anuncian. No llega aún.)

Dijo Darío de su poema: En “Heraldos” demuestro la teoría de la melodía interior. Puede decirse que en este poemita el verso no existe, bien que se imponga la notación ideal. El juego de las sílabas, el sonido y color de las vocales, el nombre clamado heráldicamente, evocan la figura oriental, bíblica, legendaria, y el tributo y la correspondencia.

En el siguiente poema de Alberto Lista, titulado “La tarde”, los versos fluctúan entre doce y quince sílabas; con evidentes influencias clásicas pero con cierta ametría e irregularidad:

Ya el rayo declina, ya Febo el último otero
con lumbre plácida desde el ocaso dora.
Céfiro, dejando alegre la apacible floresta,
árbitro de Mayo, por la pradera ríe,
al laurel agita, al árbol sacro a Minerva,
y a ti, del margen verde corona, tilo.
las claras ondas su hermosa copa retratan,
y nuevo encanto da, retratada, al río,
mas Céfiro, el margen, los troncos, verde pradera
y pura linfa, que entre la grama huye,
todo lo vence Filis; que amante, al son de mi avena,
a mis rediles su manadilla guía. Caro

También José Eusebio Caro,
utilizó la forma acentual, imitando los antiguos versos hexámetros latinos, dándole seis acentos a cada verso:

¡Céfiro rápido lánzate! ¡rápido empújame y vivo!
Más redondas mis velas pon: del proscrito a los lados,
¡Haz que tus silbos susurren dulces y dulces suspiren!
¡Haz que pronto del patrio suelo se aleje mi barco!


El verso libremoderno, pertenece a la versificación irregular y se presenta también en series no estróficas.

El verso libre se caracteriza por una segmentación del discurso que aísla unidades de imágenes, de figuras, de pensamientos. Por eso, el ritmo del verso libre se basa en repeticiones no sólo fónicas (que también pueden estar presentes, aunque no sean las de los esquemas métricos tradicionales), sino también sintacticas y semánticas. Esa segmentación, diferencia el verso libre de la prosa.
“La repetición, está en la entraña misma del verso libre, como su fundamenta principio constitutivo” (Lázaro Carreter).

En Canto General de Neruda, se percibe un buen ejemplo de segmentación fundada en unidades de contenido y sintácticas, característica del verso libre.

Qué luna como una culata ensangrentada,
qué ramaje de látigos,
qué luz atroz de párpado arrancado
te hace gemir sin voz, sin boca:
oh, cintura central, oh paraíso
de llagas implacables.
De noche y día veo los martirios,
de día y noche veo al encadenado,
al rubio, al negro, al indio
escribiendo con manos golpeadas y fosfóricas
en las interminables paredes de la noche.

Por su mismo carácter, el verso libre, es difícil de clasificar o de estudiar sistemáticamente, pero se han hecho intentos, de clasificación, como el de Navarro Tomás (1956) en que según los márgenes de fluctuación lo llama
“menor” (mezcla de versos entre cuatro y siete sílabas)
ejemplo: (con rimas asonantes agudas, en (–i) y en (-ó).

Infancia mía en el jardín

Las cochinillas de humedad,
las mariquitas de San Antón,
también vagaba la lombriz
y patinaba el caracol.

Infancia mía en el jardín:

¡Reina de la jardinería!
El garbanzo asomaba su nariz
y el alpiste en la jaula se moría.

Infancia mía en el jardín:
La planta de los suspiros
el aire la deshacía. Rafael Alberti, Elegía.

“medio”, o versículo, (entre ocho y doce sílabas), sin rima ni acentuación regular,
ejemplo:

Muchacha corazón o sonrisa,
caliente nudo de presencia en el día,
irresponsable belleza que a sí misma se ignora,
ojos de azul radiante que estremece.

Tu inocencia como un mar en que vives-
qué pena a ti alcanzarte, tú sola isla aún intacta;
qué pecho el tuyo, playa o arena amada
que escurre entre los dedos aún sin forma.

generosa presencia la de una niña que amar,
derribado o tendido cuerpo o playa a una brisa,
a unos ojos templados que te miran,
oreando un desnudo dócil a su tacto.

No mientas nunca, conserva siempre
tu inerte y armoniosa fiebre que no resiste,
playa o cuerpo dorado, muchacha que en la orilla
es siempre alguna concha que unas ondas dejaron.

Vive, vive como el mismo rumor de que has nacido;
escucha el son de tu madre imperiosa;
sé tú espuma que queda después de aquel amor,
después de que, agua o madre, la orilla se retira. Vicente Aleixandre, Hija del mar.

Se percibe abundancia de fracciones versales o hemistiquios, de 7 sílabas,
algunos correctos endecasílabos y reminiscencias del alejandrino,
como ecos de la métrica tradicional, además de una distribución estrófica algo tradicional
(5 estrofas de cuatro versos, aunque sin rima).

“mayor” (mezcla de líneas breves y largas hasta de 20 sílabas),
ejemplo (fragmento):

No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente, tu encendida frente
las huellas de unos besos,
ese resplandor que aún de día se siente si te acercas,
ese resplandor contagioso que me queda en las manos,
ese río luminoso en que hundo mis brazos,
en el que casi no me atrevo a beber, por temor después a ya una dura vida de lucero. Vicente Aleixandre, Ven siempre, ven.

Como conclusión, diría que si bien el verso puede prescindir de la rima, siempre estará atado a formas rítmicas, métricas o relativas, que lo diferencien de la cruda prosa.

El buen decir y la correcta expresión sintáctica, también contribuyen a conseguir el efecto artístico o emotivo buscado por el poeta.

Las formas modernas, cada vez más libres, no hacen buena toda la poesía concebida, como tampoco el ajustarse a un metro o una rima la hace buena por ese solo artificio.

Se han embellecido los poemas, con caligramas, acrósticos, formando figuras, etc.
en general adoptando la forma icónica del tema que trata.
(J. Domínguez Caparrós, Métrica Española).
Asi vemos poemas con forma de árbol, de mujer, de vasija, formando textos espejados,
diseminados por la hoja de papel, formándo escalas, líneas verticales,
siempre tratando de ampliar las posibilidades expresivas, según las necesidades del poeta.

Muchas gracias por su atención;
edelabarra.


Edelabarra
Gracias infinitas por esta información que nos presentas y que enriquece nuestro conocimiento. Amo los versos libres y muchas veces he visto que a los mismos se los toma como cosa fácil, que no requiere esfuerzo y se los desdeña, sin embargo a mi manera de pensar en ellos se puede ver la capacidad creativa de quien pretende ser poeta.
Nuevamente gracias.
Un abrazo
Ana
 
Muchísimas gracias Eduardo por tus impagables enseñanzas.
Un abrazo y mi humilde reconocimiento a tu inmensa labor.
 
Edelabarra
Gracias infinitas por esta información que nos presentas y que enriquece nuestro conocimiento. Amo los versos libres y muchas veces he visto que a los mismos se los toma como cosa fácil, que no requiere esfuerzo y se los desdeña, sin embargo a mi manera de pensar en ellos se puede ver la capacidad creativa de quien pretende ser poeta.
Nuevamente gracias.
Un abrazo
Ana

Gracias a ti, querirda Ana, el propósito de estos escritos es precisamente alertar sobre los peligros del facilismo
que opina que todo poema que salga de la pluma es verso libre o suelto,
cuando en realidad es el fin de una etapa de depuración que debe lograr versos impecables
que luzcan de por sí, sin el adorno de la rima o de la métrica;
Tu clara visión del problema, valoriza mi esfuerzo y el agradecido soy yo;
un abrazo,
Eduardo
 

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