Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
No renunciaré a lo inmenso
que transita por mis venas
ni a los deseos mas escondidos
que embriagan y funden mi ser.
No renunciaré a quererte con audaz empeño
ni a tu historia, ni a tu rebeldía
menos al asomo de tu desconfianza.
No renunciaré a seguir mis pasos en tu sendero
aunque la muerte llegue y me lleve en su camino
ahora comparto al silencio de mi soledad
hilando tu silueta grabada en mi memoria.
No renunciaré al sonido de tu voz
o a un tierno beso en tu mejilla
y la falta que me hace ver tu humanidad
parte esencial de tu vida.
No renunciaré a sentir tus pasos sobre mi sombra
a ver tu rostro en las caras ajenas
a creer en lo que hemos inventado
ni sentir tu fiel compañia en mi almohada.
No renunciaré a ti porque sería arruinar mi carne
apagar mi alma y dormir mi mente
jamás habría un empezar
y el dolor no tendría final.
Rosa Reeder
Derechos Reservados
que transita por mis venas
ni a los deseos mas escondidos
que embriagan y funden mi ser.
No renunciaré a quererte con audaz empeño
ni a tu historia, ni a tu rebeldía
menos al asomo de tu desconfianza.
No renunciaré a seguir mis pasos en tu sendero
aunque la muerte llegue y me lleve en su camino
ahora comparto al silencio de mi soledad
hilando tu silueta grabada en mi memoria.
No renunciaré al sonido de tu voz
o a un tierno beso en tu mejilla
y la falta que me hace ver tu humanidad
parte esencial de tu vida.
No renunciaré a sentir tus pasos sobre mi sombra
a ver tu rostro en las caras ajenas
a creer en lo que hemos inventado
ni sentir tu fiel compañia en mi almohada.
No renunciaré a ti porque sería arruinar mi carne
apagar mi alma y dormir mi mente
jamás habría un empezar
y el dolor no tendría final.
Rosa Reeder
Derechos Reservados
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