gustavo garcia
Poeta fiel al portal
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Paseaba mis melancolías como siempre,
caminaba meditando soledades,
contemplando el ocaso de la tarde,
que el día muriendo terminaba
y los rayos de la Luna coronaba.
Ya la obscuridad se hacía presente.
Un rayo de luz de luna iluminando,
a una linda figura, sorprendente.
En la obscuridad quedé paralizádo,
tras la abierta ventana contemplando.
¿Era realidad tanta hermosura? Viéndome,
su rostro me sonrió complaciénte ,
girando su cuerpo, su cabello suelto,
envolvió rodeándo su semblante divino.
No podía creer que fuera cierto,
pensé que soñaba, me acerqué lentamente,
su mirada me invitaba dulcemente.
Al llegar junto a su lado, quedé extasiádo,
su cuerpo celestial, adornába un bello rostro.
Me arrodillé ante ella,que sin apartar de mi sus ojos
comprendía, todo lo que en mi estaba viviendo.
Me tendió sus bellas manos dulcemente,
Yo, mil veces sus dos pies había besado.
Tomé sus manos, olian a sándalo y jazmines
se recostó sobre mi pecho, mientras besaba
su suave pelo perfumado hecho de sedas
sintiendo el calor de su ser,suave asemejába
que estába hecho con miles pétalos de rosas.
Acariciando con ternura aquel cuello de cisne
sus ojos me miraban colmados de deléite,
mis mil caricias la hacían estremecerse.
Acercamos nuestras caras, y su boca,
mojádos los labios entreabiertos,
esperaban a los míos, que, rozándolos
con suavidad, de un extremo a otro deslizába.
Entreabriendola, me invitó a entrar en ella,
y mi lengua, desatada, buscó la suya locamente,
entablando el combate de sabores, de humedades.
Su aliento, acariciador, cálido enervante,
aspiraba por mi boca, despácio, lentamente,
comenzando a sentir su palpitar vehemente.....
En mi dulce despertar de la mañana,
sumergida en un profundo sueño estaba,
la expresión de su rostro, felicidad reflejaba
su cuerpo desnudo, relajado descansaba,
níveo, nacarado, como pétalos de rosas blancas
recién deshojadas, que mis labios, una a una,
como la suave brisa que mecía las hojas del jardín,
fui delicadamente besando, y en su profundo sueño,
no sintió pero, en la expresión de su cara se mostraba,
con rictus de felicidad,se sonrió, porque dentro de ella
algo esplendoroso se había consumado.
Lentamente, sin apartar mis ojos de su cuerpo,
sali al jardín y corté las rosas más bonitas,
haciendo un lindo bouquet con ellas,
colocándolo en su almohada al lado de su rostro,
y suavemente, con la sábana cubrí sus desnudeces.
Descalzo, salí despacio de su alcoba, junto a su lecho,
le dejé preparado el desayuno, hecho con cariño,
unas letras escritas con amor, dejé junto a la taza...
Nunca imaginé que lo que vivimos tan intensamente,
marcara a mi alma... para siempre .eternamente.
caminaba meditando soledades,
contemplando el ocaso de la tarde,
que el día muriendo terminaba
y los rayos de la Luna coronaba.
Ya la obscuridad se hacía presente.
Un rayo de luz de luna iluminando,
a una linda figura, sorprendente.
En la obscuridad quedé paralizádo,
tras la abierta ventana contemplando.
¿Era realidad tanta hermosura? Viéndome,
su rostro me sonrió complaciénte ,
girando su cuerpo, su cabello suelto,
envolvió rodeándo su semblante divino.
No podía creer que fuera cierto,
pensé que soñaba, me acerqué lentamente,
su mirada me invitaba dulcemente.
Al llegar junto a su lado, quedé extasiádo,
su cuerpo celestial, adornába un bello rostro.
Me arrodillé ante ella,que sin apartar de mi sus ojos
comprendía, todo lo que en mi estaba viviendo.
Me tendió sus bellas manos dulcemente,
Yo, mil veces sus dos pies había besado.
Tomé sus manos, olian a sándalo y jazmines
se recostó sobre mi pecho, mientras besaba
su suave pelo perfumado hecho de sedas
sintiendo el calor de su ser,suave asemejába
que estába hecho con miles pétalos de rosas.
Acariciando con ternura aquel cuello de cisne
sus ojos me miraban colmados de deléite,
mis mil caricias la hacían estremecerse.
Acercamos nuestras caras, y su boca,
mojádos los labios entreabiertos,
esperaban a los míos, que, rozándolos
con suavidad, de un extremo a otro deslizába.
Entreabriendola, me invitó a entrar en ella,
y mi lengua, desatada, buscó la suya locamente,
entablando el combate de sabores, de humedades.
Su aliento, acariciador, cálido enervante,
aspiraba por mi boca, despácio, lentamente,
comenzando a sentir su palpitar vehemente.....
En mi dulce despertar de la mañana,
sumergida en un profundo sueño estaba,
la expresión de su rostro, felicidad reflejaba
su cuerpo desnudo, relajado descansaba,
níveo, nacarado, como pétalos de rosas blancas
recién deshojadas, que mis labios, una a una,
como la suave brisa que mecía las hojas del jardín,
fui delicadamente besando, y en su profundo sueño,
no sintió pero, en la expresión de su cara se mostraba,
con rictus de felicidad,se sonrió, porque dentro de ella
algo esplendoroso se había consumado.
Lentamente, sin apartar mis ojos de su cuerpo,
sali al jardín y corté las rosas más bonitas,
haciendo un lindo bouquet con ellas,
colocándolo en su almohada al lado de su rostro,
y suavemente, con la sábana cubrí sus desnudeces.
Descalzo, salí despacio de su alcoba, junto a su lecho,
le dejé preparado el desayuno, hecho con cariño,
unas letras escritas con amor, dejé junto a la taza...
Nunca imaginé que lo que vivimos tan intensamente,
marcara a mi alma... para siempre .eternamente.
Gustavo Garcia
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