Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vuelves a mi mente,
una y otra vez,
pintando espirales
de negra melancolía.
Te desbordas por mis ojos
en dolorosas lágrimas,
que en su camino acarician,
tibiamente mis mejillas.
Vuelves a mi mente,
en divinos recuerdos,
tu forma de decir mi nombre
y tu promesa de que sería para siempre.
De aquel antiguo amor,
salto a este odio tan presente.
Deseo que tu pasada presencia,
haya sido solo un sueño
y que este breve instante,
en el que tropecé contigo en la calle,
haya sido del destino, una prueba.
Después de tanto tiempo,
de haberte desterrado de mi vida,
duele recordar tu partida,
recordarme en tus pupilas,
recordarme en tus brazos,
recordarte en mi corazón.
Hoy te vi por la calle,
y por segunda vez,
te tuve que ver alejarte en silencio,
sin oportunidad de decirte adiós.
una y otra vez,
pintando espirales
de negra melancolía.
Te desbordas por mis ojos
en dolorosas lágrimas,
que en su camino acarician,
tibiamente mis mejillas.
Vuelves a mi mente,
en divinos recuerdos,
tu forma de decir mi nombre
y tu promesa de que sería para siempre.
De aquel antiguo amor,
salto a este odio tan presente.
Deseo que tu pasada presencia,
haya sido solo un sueño
y que este breve instante,
en el que tropecé contigo en la calle,
haya sido del destino, una prueba.
Después de tanto tiempo,
de haberte desterrado de mi vida,
duele recordar tu partida,
recordarme en tus pupilas,
recordarme en tus brazos,
recordarte en mi corazón.
Hoy te vi por la calle,
y por segunda vez,
te tuve que ver alejarte en silencio,
sin oportunidad de decirte adiós.
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