joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las manos aletean. Claman aliento.
Sumidas en el marasmo del olvido.
Sangra incesante, ruiseñor herido,
harto desolado en vasto desierto.
Una pasión chamuscó la hojarasca.
Tiempo de odas. Bello cuento de hadas.
Trino de jilgueros en la enramada;
alba, azahares, calman la borrasca.
Canto de alondra: brota un desvelo;
viento en la garganta: una elegía.
Rienda suelta a dulce alegoría;
juega ser azul de un límpido cielo.
!Abur! Noches de soledad y tristeza.
Osculos ilusos. Ninfa, palomita.
El anacoreta ceja la ermita.
Sutil esperanza: ardiente pavesa.
Rubí cardenal levanta raudo vuelo,
abre los ojos, anhela el mañana.
Deidad en silueta, manojo de grana,
regados al viento buscando consuelo.
Realismo de señero escondido;
con gran regocijo rasga mil cadenas.
Tórtolo retoza, desecha las penas.
Estío, invierno, hurga otro nido.
Sumidas en el marasmo del olvido.
Sangra incesante, ruiseñor herido,
harto desolado en vasto desierto.
Una pasión chamuscó la hojarasca.
Tiempo de odas. Bello cuento de hadas.
Trino de jilgueros en la enramada;
alba, azahares, calman la borrasca.
Canto de alondra: brota un desvelo;
viento en la garganta: una elegía.
Rienda suelta a dulce alegoría;
juega ser azul de un límpido cielo.
!Abur! Noches de soledad y tristeza.
Osculos ilusos. Ninfa, palomita.
El anacoreta ceja la ermita.
Sutil esperanza: ardiente pavesa.
Rubí cardenal levanta raudo vuelo,
abre los ojos, anhela el mañana.
Deidad en silueta, manojo de grana,
regados al viento buscando consuelo.
Realismo de señero escondido;
con gran regocijo rasga mil cadenas.
Tórtolo retoza, desecha las penas.
Estío, invierno, hurga otro nido.
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