Eladio Trigo
Poeta fiel al portal
ENCONTRARME A MI MISMO.
Pasando por el peaje del olvido
renaceré por todo lo vivido,
cual cansado descansare renacido
reluciendo todos mis sentidos.
Recuperando la luz del sueño,
ensoñador apagare mis lamentos,
crucificare el viento mal traído,
y amare la brisa del encuentro.
Piedras que en rocas no permanece,
arena fina que de mi alma florece,
blanca duna que mis ojos fortalece,
vida de vida que en oasis amanece.
Ya nada es igual pues yo no quiero,
cual recapacitar es mi consuelo,
desfigurar el guión de mi locura,
es romper con el enfermo miedo.
Confines desechos y maltrechos,
fines aturdidos que desafían mi mente,
pero ni quiero ni deseo enloquecer,
por un amor eternamente perdido.
Hasta detrás de las estrellas buscare,
para encontrar mi verdad disipada,
pues jubilosa vivirá mi alma desdichada,
por encontrar lo que ella me hizo perder.
Soy viajero sediento por un fuego añorado,
pues por ella sacrifique la luz de mis sueños,
y ahora sin sumisión que encarcele mis deseos,
una sarmentosa raíz me vuelve a sonreír.
Permanezco al acecho por las fauces del amor,
obstinado retrato que desemboca en mi corazón,
pero con pujanza cerrare todos mis lamentos,
codiciando que me devuelvan lo que se perdió.
Serenos lamentos impulsan mi ciega avidez,
cual no es ella a quien pretendo volver a obtener,
lo que codicio en este peregrinar plasmado,
es recuperar a mi corazón, mi alma y mi ser.
Eladio Trigo.
10.10.06
Pasando por el peaje del olvido
renaceré por todo lo vivido,
cual cansado descansare renacido
reluciendo todos mis sentidos.
Recuperando la luz del sueño,
ensoñador apagare mis lamentos,
crucificare el viento mal traído,
y amare la brisa del encuentro.
Piedras que en rocas no permanece,
arena fina que de mi alma florece,
blanca duna que mis ojos fortalece,
vida de vida que en oasis amanece.
Ya nada es igual pues yo no quiero,
cual recapacitar es mi consuelo,
desfigurar el guión de mi locura,
es romper con el enfermo miedo.
Confines desechos y maltrechos,
fines aturdidos que desafían mi mente,
pero ni quiero ni deseo enloquecer,
por un amor eternamente perdido.
Hasta detrás de las estrellas buscare,
para encontrar mi verdad disipada,
pues jubilosa vivirá mi alma desdichada,
por encontrar lo que ella me hizo perder.
Soy viajero sediento por un fuego añorado,
pues por ella sacrifique la luz de mis sueños,
y ahora sin sumisión que encarcele mis deseos,
una sarmentosa raíz me vuelve a sonreír.
Permanezco al acecho por las fauces del amor,
obstinado retrato que desemboca en mi corazón,
pero con pujanza cerrare todos mis lamentos,
codiciando que me devuelvan lo que se perdió.
Serenos lamentos impulsan mi ciega avidez,
cual no es ella a quien pretendo volver a obtener,
lo que codicio en este peregrinar plasmado,
es recuperar a mi corazón, mi alma y mi ser.
Eladio Trigo.
10.10.06