DIOSA DE PECHOS ABIERTOS (Afrodita)
Entre la jaula de unos cielos sonrientes,
cuando el castaño es gota de partitura
y sus aleteos son infinitos vértigos
quiero llegar al parpado del laberinto.
Grito.
¡Oh Diosa de los pechos abiertos!
Embelesadora.
Un límite de tus flores expiradas
que me llaman a la serenidad,
hacia tu libido de los escalofrío
que esta anudado en el anillo sagrado
y entre los goces que se contornean
para querer morar en la gota del pecado,
siendo dos abismos de inflamaciones.
y triunfos de lunas celadas
en el balbuceo del susurro anidado.
Cambiar ese líquido trastornado
es superación de un rugido inmerecido
por oraciones que desean cruzar la esperanza
y dejar ventanas de madrugada angustiada.
¡Gracias deidad!
Pues el compás de la alcoba es sierpe,
murmullo de vocabularios de almizcle
que gritan en habitaciones borrosas
e inundadas de bellas flores descopadas.
Pido...
¡Acógeme en tu continente!
Eres fragua y hebras de fantasías,
radiantes doradas de proximidad
para sentirme savia de hilos
hijo de tu océano: fascinación.
Débil está la luna,
ha dejado perdida a la deidad
pues su erotismo germina hablando
en asfixias descifradas de imágenes.
Es pasado.
Navego entre vendavales, perfumes
que agradecidos llenan las grietas del dolor
en ardid de bilis que inundan mis desiertos.
Un único arahas, tránsito y camino
de lágrimas buscando su metafísica,
pues son las crudezas para el olvido del gesto.
* * * * * * *
luzyabsenta
Llegar a los estadios de Afrodita y dejar que la gota del pecado atractivo sea
el viaje entre las sudoraciones descascaradas por la lujuria de sus pétalos.
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