Jorge Alexander Caicedo
Poeta recién llegado
Me condenaste al exilio de tu presencia
al sin sabor de una sonrisa a lo lejos....
a reconstruir tu presencia en espacios
y ver el calidoscopio de mi soledad buscándote.
A entender mi existencia como una cadena
de presencias en las calles rociadas de lluvia....
bajo los árboles esperando la sombra,
Mirando este cielo que ahora esta vació.
Y regresas de nuevo con tu danza de mariposa...
con la primavera de tu sonrisa y me envuelves....
Entonces extiendo mis manos a dios.
Pero el no puede tocarme, me refugio en esta poesía
pero esta poesía solo es ausencia, y a la vez es luz.
Conozco mil maneras de amarte,
Pero no tengo una sola, para olvidarte....
así pues, condenado, y exiliado.
Levanto mi s manos de sonrisa y te libero
corazón ahora serás libre, encuentra tu camino....
ya siento la suave brisa del destino.
Que nos mantendrá en el eterno retorno
del amor y el desamor, y esta insoportable
búsqueda de libertad y soledad inconveniente.
al sin sabor de una sonrisa a lo lejos....
a reconstruir tu presencia en espacios
y ver el calidoscopio de mi soledad buscándote.
A entender mi existencia como una cadena
de presencias en las calles rociadas de lluvia....
bajo los árboles esperando la sombra,
Mirando este cielo que ahora esta vació.
Y regresas de nuevo con tu danza de mariposa...
con la primavera de tu sonrisa y me envuelves....
Entonces extiendo mis manos a dios.
Pero el no puede tocarme, me refugio en esta poesía
pero esta poesía solo es ausencia, y a la vez es luz.
Conozco mil maneras de amarte,
Pero no tengo una sola, para olvidarte....
así pues, condenado, y exiliado.
Levanto mi s manos de sonrisa y te libero
corazón ahora serás libre, encuentra tu camino....
ya siento la suave brisa del destino.
Que nos mantendrá en el eterno retorno
del amor y el desamor, y esta insoportable
búsqueda de libertad y soledad inconveniente.
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