ludmila
Poeta veterano en el portal
A veces el aciago cansancio me derrumba
me acuesto en los nenúfares de la jactancia
y creo que el agua me acaricia los sentidos.
Yo soy esa especie de condición
de la palabra que se deshace de pétalos
retorciendo el nácar
de la pregnancia de tu boca.
Sueño en los despertares
de la clandestinidad,
construyo o descubro
las ciencias de ti.
Los manjares de mis inconstancias
el grano de arena que molesta
el ámbar de la cripta en tu naufragio.
El seno de flexibilidad de tus crisálidas,
la abundancia
en el néctar de tu sombra.
Me respalda el ferviente saber
de tu garganta,
me cobijo en la provocación de tu inocencia.
El cadalso de perturbación en tu pupila
tu enojo en el pictograma del odio
Me embeleso en tu magistral sonrisa
que envuelve los pliegues de tu ideología.
Un singular desierto
que grita en el silencio de su ira.
Un devenir de solapas arrebatadas
un decir que miente en su delicia
me acuesto en los nenúfares de la jactancia
y creo que el agua me acaricia los sentidos.
Yo soy esa especie de condición
de la palabra que se deshace de pétalos
retorciendo el nácar
de la pregnancia de tu boca.
Sueño en los despertares
de la clandestinidad,
construyo o descubro
las ciencias de ti.
Los manjares de mis inconstancias
el grano de arena que molesta
el ámbar de la cripta en tu naufragio.
El seno de flexibilidad de tus crisálidas,
la abundancia
en el néctar de tu sombra.
Me respalda el ferviente saber
de tu garganta,
me cobijo en la provocación de tu inocencia.
El cadalso de perturbación en tu pupila
tu enojo en el pictograma del odio
Me embeleso en tu magistral sonrisa
que envuelve los pliegues de tu ideología.
Un singular desierto
que grita en el silencio de su ira.
Un devenir de solapas arrebatadas
un decir que miente en su delicia