Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Succionaba la sangre de mis venas,
me volví hacia ella para darle un beso,
cerré los ojos por el terror helado,
cuando traté de abrirlos para mayor claridad,
observé su cabeza dorada sobre mi garganta,
no parecía haber saciado las ansias.
Como una herida
con cuchillo filudo
esta idea vino a mi cabeza:
Su dominio en mi espíritu humilde.
En las estrellas distantes,
de forma inesperada,
la visión de todas las cosas,
la sombra de un sueño.
Los besos despertaron al vampiro
amargo e infernal, asido al
extremo de una barra de hierro
calentada por las brasas
en la noche invernal.
Eres mi nueva ama
y te beso,
encadenado a tus labios.
me volví hacia ella para darle un beso,
cerré los ojos por el terror helado,
cuando traté de abrirlos para mayor claridad,
observé su cabeza dorada sobre mi garganta,
no parecía haber saciado las ansias.
Como una herida
con cuchillo filudo
esta idea vino a mi cabeza:
Su dominio en mi espíritu humilde.
En las estrellas distantes,
de forma inesperada,
la visión de todas las cosas,
la sombra de un sueño.
Los besos despertaron al vampiro
amargo e infernal, asido al
extremo de una barra de hierro
calentada por las brasas
en la noche invernal.
Eres mi nueva ama
y te beso,
encadenado a tus labios.
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