prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
No puedo medir la distancia que hay
entre los granos de arena que componen una piedra.
Es algo parecido a nuestros labios besándose
y con el tiempo,
entre más mi nariz se deja fundir
en tu mejilla, hasta le ganamos,
nuestra distancia se reduce a nada,
en el roce de los cuerpos
se hace luz,
ya ninguna lágrima cabe entre mi piel y tu piel
mientras la milésima parte de una gota de lluvia
llegó a separar, por primera vez, dos granos,
que las olas llevan al profundo....
Recuerda esto, antes de besar al hombre
que te regale piedras preciosas,
por si un día me fueras a perder.
entre los granos de arena que componen una piedra.
Es algo parecido a nuestros labios besándose
y con el tiempo,
entre más mi nariz se deja fundir
en tu mejilla, hasta le ganamos,
nuestra distancia se reduce a nada,
en el roce de los cuerpos
se hace luz,
ya ninguna lágrima cabe entre mi piel y tu piel
mientras la milésima parte de una gota de lluvia
llegó a separar, por primera vez, dos granos,
que las olas llevan al profundo....
Recuerda esto, antes de besar al hombre
que te regale piedras preciosas,
por si un día me fueras a perder.
Última edición: