Sombras, sonidos
envueltos en recuerdos y suspiros,
escoltan mi cuerpo despierto
en esta triste y lóbrega alcoba.
No lacran mis parpados,
sangran heridas cuándo mi piel
acaricia el vacío del lecho en tu orilla.
Mi deseo es yacer, evadirme en mis sueños
anhelando tu aliento, tus caricias, tus jadeos.
Brillantes destellos,
sucesión numérica que avanza en el tiempo
en un suspiro, me sorprenderá el alba de nuevo
Y tú, amor mío… aún no estás conmigo,
Y tú, insomnio maldito….aún me acompañas.
Morrigan
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