Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
En aquella esquina del bar, somos cinco...
tus recuerdos, un cigarrillo,
una copa de vino, mi tristeza y yo.
Entre una bocanada de humo y un sorbo del líquido,
te recuerdo, te extraño y te odio,
con el humo te llevo a mis pulmones,
con el líquido te llevo a mis entrañas,
me enveneno contigo
y me embriago de ti...
tus recuerdos, un cigarrillo,
una copa de vino, mi tristeza y yo.
Entre una bocanada de humo y un sorbo del líquido,
te recuerdo, te extraño y te odio,
con el humo te llevo a mis pulmones,
con el líquido te llevo a mis entrañas,
me enveneno contigo
y me embriago de ti...
Terminas brotando de mis ojos en frías lágrimas
y me desahogo mientras te desalojo de mí,
vuelvo a llenar mi copa,
vuelvo a encender un cigarrillo,
vuelvo a recordarte, a extrañarte y a odiarte,
me enveneno, me embriago
y te vuelvo a llorar...
Intentando que cuando salga del bar, seamos tan solo dos,
tu recuerdo y yo.
y me desahogo mientras te desalojo de mí,
vuelvo a llenar mi copa,
vuelvo a encender un cigarrillo,
vuelvo a recordarte, a extrañarte y a odiarte,
me enveneno, me embriago
y te vuelvo a llorar...
Intentando que cuando salga del bar, seamos tan solo dos,
tu recuerdo y yo.
(Encontrado entre mis garabatos virtuales. 30/marzo/2010)