Loco
Poeta fiel al portal
Hambre de tus manos me despierta,
el día pasa lento, cansado, arrugado.
¿Qué es esta angustia que me apresa?
No como, no hablo, sólo sueño,
miro al infinito buscando luces
en las que me cuelgo de tus brazos soñados,
y me aferro a tu cálido seno.
Caen las hojas del tiempo de su árbol descarnado,
me consume, me derrite impaciente
el sentirme devorado de nuevo.
¿Qué es este dolor que me place?
Me encojo en el jergón que ahora aborrezco.
No huele a ti, tu sudor se evaporó,
y abrazo la almohada creyendo
es tu cuerpo amado, y duele, duele,
tocar algodón en vez de tu sabor tierno.
Llega el día, en ese pasillo de luz te espero,
mi mirada atraviesa paredes,
mis labios oyen tus pasos lentos.
Tormento delicioso verte en el recodo.
Ven, llega ya, mi corazón está abierto,
de par en par, deseando latir cómo un niño.
Me tiemblan las piernas, mis manos
tímidas se entrelazan en un rictus,
a cámara lenta avanzas cómo en un sueño.
Dos mundos que se besan
detrás de un cristal a corta distancia,
fuego que atraviesa, fuego que acelera, truenan las almas.
¿Qué es este pálpito que me quema?
Diez, nueve, ocho .. frente a frente
los dos locos siente su aliento.
Me posas la mano en la cara.
El rubor me llena, mi pecho salta,
Espera corazón, aún no te salgas.
Acercas tu boca a la mía que se abre
hambrienta de tu furia, suave lascivia pública.
Ya estoy dónde mi corazón descansa.
Se para el tiempo, todo gira y se para.
Tu pecho en el mío se acompasa,
vibran como relojes desencajados de su cuerda.
Y colgados del cuello,
te doy la llave de mi guardia,
dónde crece ese amor que sólo tú
avivarás con tu magia.
el día pasa lento, cansado, arrugado.
¿Qué es esta angustia que me apresa?
No como, no hablo, sólo sueño,
miro al infinito buscando luces
en las que me cuelgo de tus brazos soñados,
y me aferro a tu cálido seno.
Caen las hojas del tiempo de su árbol descarnado,
me consume, me derrite impaciente
el sentirme devorado de nuevo.
¿Qué es este dolor que me place?
Me encojo en el jergón que ahora aborrezco.
No huele a ti, tu sudor se evaporó,
y abrazo la almohada creyendo
es tu cuerpo amado, y duele, duele,
tocar algodón en vez de tu sabor tierno.
Llega el día, en ese pasillo de luz te espero,
mi mirada atraviesa paredes,
mis labios oyen tus pasos lentos.
Tormento delicioso verte en el recodo.
Ven, llega ya, mi corazón está abierto,
de par en par, deseando latir cómo un niño.
Me tiemblan las piernas, mis manos
tímidas se entrelazan en un rictus,
a cámara lenta avanzas cómo en un sueño.
Dos mundos que se besan
detrás de un cristal a corta distancia,
fuego que atraviesa, fuego que acelera, truenan las almas.
¿Qué es este pálpito que me quema?
Diez, nueve, ocho .. frente a frente
los dos locos siente su aliento.
Me posas la mano en la cara.
El rubor me llena, mi pecho salta,
Espera corazón, aún no te salgas.
Acercas tu boca a la mía que se abre
hambrienta de tu furia, suave lascivia pública.
Ya estoy dónde mi corazón descansa.
Se para el tiempo, todo gira y se para.
Tu pecho en el mío se acompasa,
vibran como relojes desencajados de su cuerda.
Y colgados del cuello,
te doy la llave de mi guardia,
dónde crece ese amor que sólo tú
avivarás con tu magia.