marcos aballes
Poeta recién llegado
Cansado, lleno de tedio y hastío,
me eché bajo un árbol a descansar
sin saber como, empecé a soñar,
que a mi lado estaba el amor mío.
me eché bajo un árbol a descansar
sin saber como, empecé a soñar,
que a mi lado estaba el amor mío.
Un sueño del que no quise despertar
era tan dulce dentro de mi imaginación,
verla acariciándome con tanta devoción
que la dejé hacer, me dejé libre amar.
era tan dulce dentro de mi imaginación,
verla acariciándome con tanta devoción
que la dejé hacer, me dejé libre amar.
Ella, creyéndome dormido, besó mi frente,
besó mis manos en loco desvarío
sació su sed en mi boca y yo sentí frío,
no sabía si despertar y darle un beso ardiente.
besó mis manos en loco desvarío
sació su sed en mi boca y yo sentí frío,
no sabía si despertar y darle un beso ardiente.
De abrazarla con fuerzas loca,
de darle rienda suelta a tanto caudal
de lujurias contenidas, de mi manantial
desenfrenos, de besos ardientes en su boca.
de darle rienda suelta a tanto caudal
de lujurias contenidas, de mi manantial
desenfrenos, de besos ardientes en su boca.
Me contuve en mi desespero,
no quise interrumpir tanta dulzura
que callé, dándole libertad, a esa criatura
que en cada beso que me daba, me decía, te quiero.
no quise interrumpir tanta dulzura
que callé, dándole libertad, a esa criatura
que en cada beso que me daba, me decía, te quiero.
Que ganas sentía en lo mas hondo de mi ser,
poderle contestar, alma mía, yo por ti muero
¿acaso no ves que en cada suspiro, es un te quiero,
que todo en mi interior, vibra por ti mujer?.
poderle contestar, alma mía, yo por ti muero
¿acaso no ves que en cada suspiro, es un te quiero,
que todo en mi interior, vibra por ti mujer?.
Estando en mi brazos, la quise detener con desespero,
ya no estaba, se marcho dejando una roja flor
sobre un mullido lecho, de flores y fragante olor,
quedé sorprendido y de sus sueños prisionero.
ya no estaba, se marcho dejando una roja flor
sobre un mullido lecho, de flores y fragante olor,
quedé sorprendido y de sus sueños prisionero.
Tomé la roja flor y la cubrí de un beso ardiente,
la cultivé dentro de mi corazón, para no dejarla morir,
la acuné como a un bebe dormido, mirándolo sonreír
y al igual que ella hizo conmigo, besé su frente.©
la cultivé dentro de mi corazón, para no dejarla morir,
la acuné como a un bebe dormido, mirándolo sonreír
y al igual que ella hizo conmigo, besé su frente.©
Última edición: