viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Roto en cristales
soy efímero en tu reloj de arena.
Soy párpados
que protegen tus ojos
de lo abominable,
de las luces agresivas
que comen esperanzas.
Soy padre inexperto,
fruto de ser hijo inacabado.
El destino me erigió profesor
de asignaturas abstractas.
Por culpa de un amor
cuatro tallas más grande
de lo que yo puedo vestir.
Aprende a desatender
mi ignorancia.
Por que yo no logro
comprender tu sabiduría.
Tus dedos podrían
interpretar el mundo
con virtuosidad divina,
en el piano que se inventa
latidos agrestes a cada paso.
Pero yo nací sordo,
jugando con desconfianzas,
sufriendo cada gota de vida
sobre un corazón incandescente.
Al fin y al cabo,
eres mi eternidad
ataviada con piernas
que te alejarán gráciles
de mi pantano lúgubre.
Cuando yo no lastre tus pies,
sabrás correr sobre las brasas,
y resolverás el enigma
que explique mi existencia.
De momento ...
haz los deberes,
que es tarde ya,
y por las mañanas
no hay dios que te levante.
soy efímero en tu reloj de arena.
Soy párpados
que protegen tus ojos
de lo abominable,
de las luces agresivas
que comen esperanzas.
Soy padre inexperto,
fruto de ser hijo inacabado.
El destino me erigió profesor
de asignaturas abstractas.
Por culpa de un amor
cuatro tallas más grande
de lo que yo puedo vestir.
Aprende a desatender
mi ignorancia.
Por que yo no logro
comprender tu sabiduría.
Tus dedos podrían
interpretar el mundo
con virtuosidad divina,
en el piano que se inventa
latidos agrestes a cada paso.
Pero yo nací sordo,
jugando con desconfianzas,
sufriendo cada gota de vida
sobre un corazón incandescente.
Al fin y al cabo,
eres mi eternidad
ataviada con piernas
que te alejarán gráciles
de mi pantano lúgubre.
Cuando yo no lastre tus pies,
sabrás correr sobre las brasas,
y resolverás el enigma
que explique mi existencia.
De momento ...
haz los deberes,
que es tarde ya,
y por las mañanas
no hay dios que te levante.