Etherea
Poeta fiel al portal
Bajé desde las ciudades
gentío y contaminación
inundaban las bondades
que traía en mi corazón.
Buscaba la voz amiga
la que me ofrece protección
sin importar lo que diga
la boca de mi devoción.
¿Dónde estás, amado mío?
Tus manos son la luna
bañándose en el albor
mientras tu pecho es la cuna
de la inocencia de una flor.
¿Dónde estás, amado mío?
Mi alma se ha impacientado
buscando entre las estrellas
el sosiego no ha encontrado
pues tu no estas entre ellas.
¿Dónde estás, amado mío?
Tus iris son como sellos
a fuego sobre mis brazos
refugio son tus cabellos
ambrosia tus abrazos.
Regaré sobre tus labios
la canción superlativa
la perdición de los sabios
es miel y seda nativa.
No hay cobijo en mi latido
para sangre de un extraño.
¿Dónde estás, amado mío?
gentío y contaminación
inundaban las bondades
que traía en mi corazón.
Buscaba la voz amiga
la que me ofrece protección
sin importar lo que diga
la boca de mi devoción.
¿Dónde estás, amado mío?
Tus manos son la luna
bañándose en el albor
mientras tu pecho es la cuna
de la inocencia de una flor.
¿Dónde estás, amado mío?
Mi alma se ha impacientado
buscando entre las estrellas
el sosiego no ha encontrado
pues tu no estas entre ellas.
¿Dónde estás, amado mío?
Tus iris son como sellos
a fuego sobre mis brazos
refugio son tus cabellos
ambrosia tus abrazos.
Regaré sobre tus labios
la canción superlativa
la perdición de los sabios
es miel y seda nativa.
No hay cobijo en mi latido
para sangre de un extraño.
¿Dónde estás, amado mío?