prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la cueva de las amarguras
cualquier stalagmitis
está hecha de lagrimas heladas.
Una vez entré alli para descansar de la luz,
dejando la felicidad como a los animales
cuando uno se mueve de casa, en la cuida
de los mejores amigos o vecinos
y me di cuenta que es muy cómodo vivir así,
sin tener que alimentar a alguien que no actuá
de acuerdo a tus expectaciones.
Miré alrededor,ví mi primera lagrima
de cuando nací cristalizada en un diamante,
brillando en la oscuridad.
Y recordé.
Le he deseado, a mi madre, mi muerte,
antes de salir con los puños la pegaba por dentro,
como diciendole sacame, no quiero vivir,
la vida no es lo que estoy buscando,
y ella, pobrecíta,pensaba que tenia hambre,
alimentaba mis gritos interiores con comida.
Ví mi primera lagrima de cuando me enamoré,
era la punta de ese cuchillo colgando del techo
de mis pensamientos,
a punto de caer en mi mismo,
si es que los renegaba.
Ví mi primera lagrima de cuando murió mi padre,
caida al suelo, agua sucia, y me la tomé, calmó mi sed
de morir.
Ví las primeras, pero no las ultimas,
que estarán por llegar cuando saldré de esta cueva.
cualquier stalagmitis
está hecha de lagrimas heladas.
Una vez entré alli para descansar de la luz,
dejando la felicidad como a los animales
cuando uno se mueve de casa, en la cuida
de los mejores amigos o vecinos
y me di cuenta que es muy cómodo vivir así,
sin tener que alimentar a alguien que no actuá
de acuerdo a tus expectaciones.
Miré alrededor,ví mi primera lagrima
de cuando nací cristalizada en un diamante,
brillando en la oscuridad.
Y recordé.
Le he deseado, a mi madre, mi muerte,
antes de salir con los puños la pegaba por dentro,
como diciendole sacame, no quiero vivir,
la vida no es lo que estoy buscando,
y ella, pobrecíta,pensaba que tenia hambre,
alimentaba mis gritos interiores con comida.
Ví mi primera lagrima de cuando me enamoré,
era la punta de ese cuchillo colgando del techo
de mis pensamientos,
a punto de caer en mi mismo,
si es que los renegaba.
Ví mi primera lagrima de cuando murió mi padre,
caida al suelo, agua sucia, y me la tomé, calmó mi sed
de morir.
Ví las primeras, pero no las ultimas,
que estarán por llegar cuando saldré de esta cueva.
Última edición: