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Atípica puesta de sol

Agnes

Poeta adicto al portal
Susurraste un quédate,
suplicaste un quédate,
incluso cantaste un quédate
y el que se fue, al final... fuiste tú.

Pero existió un momento en que ambos
nos quedamos y fue como la mágica escena
de dos soles rojos que se ponen
en el atardecer...

Y yo los miro desde lejos, desde las alturas
de un cerro, brazo a brazo
y ojo con ojo en el horizonte.

Tibios y sutiles se ocultan en el mar...

Mientras a nuestras espaldas las estrellas frías
anunciaban tu partida
y fui yo quién rogó finalmente
un "quédate",
rasgando con uñas el lienzo del atardecer
para detener lo inevitable:
el frío de una noche estrellada y fría,
tras una atípica y doble puesta de sol...
 
Susurraste un quédate,
suplicaste un quédate,
incluso cantaste un quédate
y el que se fue, al final... fuiste tú.

Pero existió un momento en que ambos
nos quedamos y fue como la mágica escena
de dos soles rojos que se ponen
en el atardecer...

Y yo los miro desde lejos, desde las alturas
de un cerro, brazo a brazo
y ojo con ojo en el horizonte.

Tibios y sutiles se ocultan en el mar...

Mientras a nuestras espaldas las estrellas frías
anunciaban tu partida
y fui yo quién rogó finalmente
un "quédate",
rasgando con uñas el lienzo del atardecer
para detener lo inevitable:
el frío de una noche estrellada y fría,
tras una atípica y doble puesta de sol...



Regalada imagens que son como un agua en curso. Sucesiones de esponteneidad que dejan rincons interiore par alegrar el setimieto. Amor reposado que convive en imagenes grandiosas. Te feiito, en estos instantes que vivo tus versos ahondaron l Betania del amor. besos de luzyabsenta
 
Susurraste un quédate,
suplicaste un quédate,
incluso cantaste un quédate
y el que se fue, al final... fuiste tú.

Pero existió un momento en que ambos
nos quedamos y fue como la mágica escena
de dos soles rojos que se ponen
en el atardecer...

Y yo los miro desde lejos, desde las alturas
de un cerro, brazo a brazo
y ojo con ojo en el horizonte.

Tibios y sutiles se ocultan en el mar...

Mientras a nuestras espaldas las estrellas frías
anunciaban tu partida
y fui yo quién rogó finalmente
un "quédate",
rasgando con uñas el lienzo del atardecer
para detener lo inevitable:
el frío de una noche estrellada y fría,
tras una atípica y doble puesta de sol...



Agnes
Excelentes y profundos versos.
Realmente es un encanto leerte.
estrellas y un abrazo.
Ana
 
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