LOLA PEREZ
Poeta veterano en el portal

Estaba la luna un día
ciñéndose bien su talle
y el lucero la veía,
le dijo: falta un detalle.
¿Sabes en que consistía?
Mira en las aguas del valle,
o en la fuente de los soles
y allí verás si tu entalle
en forma de caracoles,
va bien, para ir a la calle.
La luna estaba molesta,
en el río se miró
y se encontró bien compuesta,
su reflejo deslumbró.
¡No le faltaba ni orquesta!
Ella sola se admiraba,
el lucero muy celoso
con pasión la contemplaba,
miraba muy cauteloso,
pensó que no se enteraba.
La luna coqueteando
buscó la piedra encantada
y la estaba contemplando
como un lucero brillando.
¡De pronto!..., le surgió un hada.
Le mantuvo la mirada,
ella no pudo esquivarle,
le dejó muy hechizada.
Desde entonces al mirarle,
vio que estaba enamorada.
Lola Pérez
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