Adheridos…
Frenético placer, desenfrenados,
trituramos nuestros labios…
Caricias a nuestros oídos
morbosa miel de obscenidades;
anega mi saliva tus pechos.
Acaricia la extensión de mi boca
tus botones de cerezo…
Mordiéndote en frenesí placido
sintiendo la explosión de tu gozo.
Y gritas para expandir el recorrido…
Mas abajo donde ya tu erupción
se anuncia tras el tacto
de mis férvidas manos.
Temperatura ascendida de mi cuerpo
culmen máxima detonando,
ligada al sabor de la tuya
y en un cambio generoso
viaja tu boca a mi altitud abultada.
Surge el torrente calido
de mi sangre expandida
para penetrar tu rosa ferviente
abrasando los dos el clímax.
Ramiro Deladanza
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