Marisa
Poeta adicto al portal
Romántica velada
Ardía un leño en la hoguera
aquella noche tan fría,
dos cuerpos entrelazados
sus placeres compartían.
En la mesa dos finas copas
de champán medio vacías,
indicaban que la fiesta
pronto de tono subiría.
Brasas calientes, chisporroteaban,
besos helados que cosquilleaban
por las burbujas doradas,
que se fundían y correteaban.
Reflejo de llamas ardientes
con sus almas se codeaban
y entre caricia y sudores,
sus caderas contoneaban.
El sofá era un gran fogón
destilando flujos candentes,
una espléndida conexión
de sombras muy atrayentes
que provocaba la fusión
de sexos casi tangentes.
Se proyectaba sobre su piel
un leve y suave escalofrío
el sabor de dulce miel
que hervía con mucho brío.
Apuraron su bebida
cuando la llama del amor
ya lenta se consumía,
el tronco se apagó,
y placidamente dormían.
Ardía un leño en la hoguera
aquella noche tan fría,
dos cuerpos entrelazados
sus placeres compartían.
En la mesa dos finas copas
de champán medio vacías,
indicaban que la fiesta
pronto de tono subiría.
Brasas calientes, chisporroteaban,
besos helados que cosquilleaban
por las burbujas doradas,
que se fundían y correteaban.
Reflejo de llamas ardientes
con sus almas se codeaban
y entre caricia y sudores,
sus caderas contoneaban.
El sofá era un gran fogón
destilando flujos candentes,
una espléndida conexión
de sombras muy atrayentes
que provocaba la fusión
de sexos casi tangentes.
Se proyectaba sobre su piel
un leve y suave escalofrío
el sabor de dulce miel
que hervía con mucho brío.
Apuraron su bebida
cuando la llama del amor
ya lenta se consumía,
el tronco se apagó,
y placidamente dormían.