prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
En las noches cuando, en vez de dormir,
cojo a mis sueños y los pego uno del otro
como a las piedras que nacen las llamas o quebran,
para ponerle fuego a ese campo lleno de pensamientos
secos, tu, cansada, cierras los ojos y me olvidas.
Entonces es que me desaparezco, no sé si mas existo,
guilotinas mi vida dos veces a la vez,
por un lado, mi alma, por el otro, mi cuerpo.
Y aun que te hable palabras de amor y te abraze,
créeme que desde ayer la memoria dejo de ser
la escava del tiempo y de la carne
y vive por encima de mi, expandida hasta el borde
de la tuya, adonde dos aguilas dibujando circulos
identicos en el cielo te mienten que podemos ser
los mismos anonimos amandose incansablemente.
Te bañas en el lago de mis pensamientos y no sé
si estoy boracho por tener tu mirada ausente
o si pájaros cierran los ojitos por el frio,
por ser demasiado tarde.
No son lo mismo las aguilas que nosotros,
ellas han gustado de la felicidad de los dioses astrales,
nosotros hemos bebido, hemos consumido
el nectar pisado de los pies descalzos.
Los árboles no son lo mismo que nosotros, mi amor,
si les arrancas el raiz, mueren, se les caen las ramas,
las ramitas, las hojas, las hojitas.
Nosotros, los pobres, hemos de no ser lo mismo,
cuando tu empujabas la piedra de la muerte
desde la cumbre de la colina al desconocido
a mi me daban ganas de morir, de acabarme del todo
y no podía.
Ahora que no estas, no te encuentro en mi bailando
y bebiendo, dandome fuerza,
he pensado en tantas cosas que ni sé
que mas me puede dar la alegria.
Deseo verte, imagino que tu no quieres ser,
cuando no eres, siempre hacias las cosas bien,
nunca volvias...
Te prometo que todos los muertos que me pertenecen
no tendran la tumba cavada en nuestro pasado,
mas te prometo que en un dia, con mis sueños,
voy a ponerle fuego a ese campo lleno
de pensamientos secos, antes de cerrar tus ojos,
mucho antes, para ganar segundos
de nuestra felicidad.
cojo a mis sueños y los pego uno del otro
como a las piedras que nacen las llamas o quebran,
para ponerle fuego a ese campo lleno de pensamientos
secos, tu, cansada, cierras los ojos y me olvidas.
Entonces es que me desaparezco, no sé si mas existo,
guilotinas mi vida dos veces a la vez,
por un lado, mi alma, por el otro, mi cuerpo.
Y aun que te hable palabras de amor y te abraze,
créeme que desde ayer la memoria dejo de ser
la escava del tiempo y de la carne
y vive por encima de mi, expandida hasta el borde
de la tuya, adonde dos aguilas dibujando circulos
identicos en el cielo te mienten que podemos ser
los mismos anonimos amandose incansablemente.
Te bañas en el lago de mis pensamientos y no sé
si estoy boracho por tener tu mirada ausente
o si pájaros cierran los ojitos por el frio,
por ser demasiado tarde.
No son lo mismo las aguilas que nosotros,
ellas han gustado de la felicidad de los dioses astrales,
nosotros hemos bebido, hemos consumido
el nectar pisado de los pies descalzos.
Los árboles no son lo mismo que nosotros, mi amor,
si les arrancas el raiz, mueren, se les caen las ramas,
las ramitas, las hojas, las hojitas.
Nosotros, los pobres, hemos de no ser lo mismo,
cuando tu empujabas la piedra de la muerte
desde la cumbre de la colina al desconocido
a mi me daban ganas de morir, de acabarme del todo
y no podía.
Ahora que no estas, no te encuentro en mi bailando
y bebiendo, dandome fuerza,
he pensado en tantas cosas que ni sé
que mas me puede dar la alegria.
Deseo verte, imagino que tu no quieres ser,
cuando no eres, siempre hacias las cosas bien,
nunca volvias...
Te prometo que todos los muertos que me pertenecen
no tendran la tumba cavada en nuestro pasado,
mas te prometo que en un dia, con mis sueños,
voy a ponerle fuego a ese campo lleno
de pensamientos secos, antes de cerrar tus ojos,
mucho antes, para ganar segundos
de nuestra felicidad.
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