Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Blanqueando
Hay veces en que amor con tinta leche es como escribo,
blanco como el blanco mar donde navegan tus pupilas,
como los trapos de cubrir la cama y
de levar las anclas al primer suspiro,
como los ríos de mi veta escurriendo por tu cuerpo
cuando tu mirada llega al lugar secreto aquel donde
se esconde cuando cada nervio tiembla,
son mis ganas piel de luna,
mis ganas que van más allá de mí y
confunden el amor con apetito y
tu alma con la carne y con los huesos,
con la ropa en el piso en una esquina abajo del ropero,
y tú y yo frente a la cama paredón del fuego y del deseo,
son mis blancas veces que te escriben
con la angustia propia de saberte lejos,
de saberme cerca,
de saber a lo que sabe cada macula en tu piel cordero,
tus lunares, tus cabellos, tus caderas y
todos tus vocablos de artificio,
son mis ganas de servir la leche
compartiéndonos la sal si eso merece,
el pan si eso te place,
dos palabras de amor si aún te caben,
un suspiro por botón,
la medialuna en un cajón y
tu cuerpo amor, y
mi cuerpo amor.
Gayo. 050111 en una tarde viendo al cielo, con una resortera en la diestra, una piedra en la siniestra y en la mirada toda la puntería digna de tres reyes magos, que en mi tiempo de esperanza jamás me dejaron ni una nota que dijera; sigue participando.
Nota 1. si usted es rey mago, no le haga la mala broma a, o a los pequeñitos de poner en su zapato algo que no pidieron
Nota 2. no les dejen ropa, se ven re mal al otro día jugando con playeras y pantalones que ni les gustan.
Nota 3. si vive en España cuídese del zapatero, si es paisano cuídese de todos.
Nota 4. bono triple a los tres primeros, (menos a Don Panch que ya le leí todo)
Nota 5. Bono sencillo a quien comente este poemazo.
.
Hay veces en que amor con tinta leche es como escribo,
blanco como el blanco mar donde navegan tus pupilas,
como los trapos de cubrir la cama y
de levar las anclas al primer suspiro,
como los ríos de mi veta escurriendo por tu cuerpo
cuando tu mirada llega al lugar secreto aquel donde
se esconde cuando cada nervio tiembla,
son mis ganas piel de luna,
mis ganas que van más allá de mí y
confunden el amor con apetito y
tu alma con la carne y con los huesos,
con la ropa en el piso en una esquina abajo del ropero,
y tú y yo frente a la cama paredón del fuego y del deseo,
son mis blancas veces que te escriben
con la angustia propia de saberte lejos,
de saberme cerca,
de saber a lo que sabe cada macula en tu piel cordero,
tus lunares, tus cabellos, tus caderas y
todos tus vocablos de artificio,
son mis ganas de servir la leche
compartiéndonos la sal si eso merece,
el pan si eso te place,
dos palabras de amor si aún te caben,
un suspiro por botón,
la medialuna en un cajón y
tu cuerpo amor, y
mi cuerpo amor.
Gayo. 050111 en una tarde viendo al cielo, con una resortera en la diestra, una piedra en la siniestra y en la mirada toda la puntería digna de tres reyes magos, que en mi tiempo de esperanza jamás me dejaron ni una nota que dijera; sigue participando.
Nota 1. si usted es rey mago, no le haga la mala broma a, o a los pequeñitos de poner en su zapato algo que no pidieron
Nota 2. no les dejen ropa, se ven re mal al otro día jugando con playeras y pantalones que ni les gustan.
Nota 3. si vive en España cuídese del zapatero, si es paisano cuídese de todos.
Nota 4. bono triple a los tres primeros, (menos a Don Panch que ya le leí todo)
Nota 5. Bono sencillo a quien comente este poemazo.
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