L
Luis Miguel Rubio Domingo
Invitado
Busqué palabras trágicas y tiernas
tratando de decir adiós sin duelo,
sin lágrimas de amor o desconsuelo
mojando mi discurso, sempiternas.
La plática encontraba nuestras piernas
selladas en un lazo, terciopelo
carnívoro y voraz como señuelo
sediento de emociones eviternas.
Quería separarme y no acertaba
el modo de escribir la despedida
sin sangre, sin dolor ni resistencia.
Tenía frente a mí lo que adoraba,
sin atinar los labios la salida,
sin maldecir la falta de elocuencia.
tratando de decir adiós sin duelo,
sin lágrimas de amor o desconsuelo
mojando mi discurso, sempiternas.
La plática encontraba nuestras piernas
selladas en un lazo, terciopelo
carnívoro y voraz como señuelo
sediento de emociones eviternas.
Quería separarme y no acertaba
el modo de escribir la despedida
sin sangre, sin dolor ni resistencia.
Tenía frente a mí lo que adoraba,
sin atinar los labios la salida,
sin maldecir la falta de elocuencia.