Licor y sueños…
Colgué de un elástico
en el vacío…
Desconectándome de la tierra
generosa y verde
me salvó el ala de un águila
amistosa y trasnochada.
Corrí por los espacios
que regalaba tu alma,
en el licor que alimenta
los sueños, de los suelos etílicos
donde me quedé dormido
y congelado una noche…
He despertado
con un café cargado
y tus suaves caricias
arrimado al calor calido
de tu chimenea de otoño…
Quiero ahora salvado,
avivar ese fuego nuevo de primavera
dejando de contener,
mi limitado sentir hasta ahora.
Desparramar mis manos
en tus abismos corpóreos
¡haciendo vibrar entero un día!
en carnal fusión.
Ramiro Deladanza
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