Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
VOY DESNUDO DE TANTA NOSTALGIA
Desmantelo el aura de lo herido.
Descubro detrás de mil antifaces que se mofan
la locura
dilucidando el instante.
Como ejecutor de cieno y recolector de lloviznas
encubro que mi mirada me devolverá
las siglas de los veranos pasados.
Sólo pertenezco a la osadía de todas las despedidas.
En lo bajo del día
sólo satisfago
la visión de la pena,
la pesadumbre de esta tristeza-verdad,
mis manos que palpan las melodías -sus notas procaces-.
Anochezco de otros sus luces paupérrimas.
Dentro de sí son pulsos de ceniza aventadas al ocaso.
Debajo de ellos, la piel imagina que sabotea tibias memorias sin retraso.
Y yo
voy desnudo,
cargo
tanta nostalgia ambulante.
Desmantelo el aura de lo herido.
Descubro detrás de mil antifaces que se mofan
la locura
dilucidando el instante.
Como ejecutor de cieno y recolector de lloviznas
encubro que mi mirada me devolverá
las siglas de los veranos pasados.
Sólo pertenezco a la osadía de todas las despedidas.
En lo bajo del día
sólo satisfago
la visión de la pena,
la pesadumbre de esta tristeza-verdad,
mis manos que palpan las melodías -sus notas procaces-.
Anochezco de otros sus luces paupérrimas.
Dentro de sí son pulsos de ceniza aventadas al ocaso.
Debajo de ellos, la piel imagina que sabotea tibias memorias sin retraso.
Y yo
voy desnudo,
cargo
tanta nostalgia ambulante.