Sol de mañana
Poeta veterana en el Portal
[video=youtube;_yVXMMSRKTc]http://www.youtube.com/watch?v=_yVXMMSRKTc[/video]
Pd. En este video no se escucha solo el piano, pero lopuse porque me gustaron las imagenes.
Pd. En este video no se escucha solo el piano, pero lopuse porque me gustaron las imagenes.
Anunciaba la marquesina a la emperatriz del romanticismo,
los sillones lucían atestados; Señores con sus damas
y multitud de jóvenes en parejas acarameladas.
Se le miraba desencajada;
No encendía el brillo de sus ojos,
ni su carita se sonrojaba
con el fulgor del rojo pasión del vestido que la ataviaba.
Pausados, muy pausados se veían sus pasos...
Por el largo vestido tras la cola de éste que se prolongaba,
así se aproximó al piano que en el salón la esperaba.
Pacientemente… se quitó los guantes,
sus blancas y delicadas manos ya acariciaban las teclas del piano
como libres palomas que de gusto andaban saltando.
Mas no era lo que todos esperaban,
no llevaban el compás sus inquietos bucles
¡Era inconcebible! Ella no tocaba el usual allegreto,
continuos lentos de un do y un sol sostenido
irrumpían el silencio...En un adagio distinto.
Así concluyó el recital…
La gente educada la ovacionó.
pero ella ni se inmutó.
Sabía que era el fin de su carrera,
en ella se le iba la vida.
Quedóse ahí recostada la emperatriz del romanticismo...
Sobre la teclas de un piano,
enterrando bajo si, con dolor…
Las románticas partituras del amor.
los sillones lucían atestados; Señores con sus damas
y multitud de jóvenes en parejas acarameladas.
Se le miraba desencajada;
No encendía el brillo de sus ojos,
ni su carita se sonrojaba
con el fulgor del rojo pasión del vestido que la ataviaba.
Pausados, muy pausados se veían sus pasos...
Por el largo vestido tras la cola de éste que se prolongaba,
así se aproximó al piano que en el salón la esperaba.
Pacientemente… se quitó los guantes,
sus blancas y delicadas manos ya acariciaban las teclas del piano
como libres palomas que de gusto andaban saltando.
Mas no era lo que todos esperaban,
no llevaban el compás sus inquietos bucles
¡Era inconcebible! Ella no tocaba el usual allegreto,
continuos lentos de un do y un sol sostenido
irrumpían el silencio...En un adagio distinto.
Así concluyó el recital…
La gente educada la ovacionó.
pero ella ni se inmutó.
Sabía que era el fin de su carrera,
en ella se le iba la vida.
Quedóse ahí recostada la emperatriz del romanticismo...
Sobre la teclas de un piano,
enterrando bajo si, con dolor…
Las románticas partituras del amor.
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