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Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando aviva tu estampa
en reflejos nácar
silenciando estrellas,
cubriendo en misterio
tu vista, pureza y jardín.
Y en suave pradera
ingenua y desnuda
baña tu piel, rosa textura
de luz cenicienta
dibujando en siluetas
tus suaves contornos
de seda y satén.
Celosa la luna,
atisba buscando
el brillo color anhelo
y los vítreos destellos
que vierten tus ojos,
la mirada tímida
luminosa caricia que graba la piel,
hechizo brillante, oasis de miel.