Eladio Trigo
Poeta fiel al portal
LA FUERZA DE UN DESEO.
Mientras que con la yema de los
dedos pueda rozar mi cautivada alma,
el aire entrara en mi vida como la luz
entra por la ventana en la alborada.
Confines de aromas nacerán libres de
los jazmines y las rosas me adornaran.
Armonias que exhalan de la tierra regada
humedeceran mi corazón de un olor llamado, paz.
Savia púrpura almacenada en
mi ser, brotaran impregnando
los frutos que lánguidos rodean
mis sueños dichosos y esparcidos.
Despertara sin temor mi fugaz
alianza para consigo mismo, y
afanada retornara la dicha para
redescubrir la sensación de amar.
Amortajare con brío las tinieblas
de una mente agriada, y con el
dulce sabor de la vida deseada,
regare esta mente desquiciada.
Terminare con reyerta este cuento
envenenado de lamentos pasados, y
comenzare con avidez una historia
arada de regocijos embelesados.
Enjalbegar de pureza los muros
que mis ojos desdeñan con osada
ira, seria como transforma el dolor
en suaves caricias de amor.
Alimentare las anémonas que
crecen en mi alma con olas
de sentimientos que, inundan la
faz de mi ensoñada amada.
Pero de momento aceptare con
resignación esta maldita soledad que,
me prevalece y enloquece mis sentidos,
nocivo periodo que, sueño con despejar.
Eladio Trigo.
21.10.06
Mientras que con la yema de los
dedos pueda rozar mi cautivada alma,
el aire entrara en mi vida como la luz
entra por la ventana en la alborada.
Confines de aromas nacerán libres de
los jazmines y las rosas me adornaran.
Armonias que exhalan de la tierra regada
humedeceran mi corazón de un olor llamado, paz.
Savia púrpura almacenada en
mi ser, brotaran impregnando
los frutos que lánguidos rodean
mis sueños dichosos y esparcidos.
Despertara sin temor mi fugaz
alianza para consigo mismo, y
afanada retornara la dicha para
redescubrir la sensación de amar.
Amortajare con brío las tinieblas
de una mente agriada, y con el
dulce sabor de la vida deseada,
regare esta mente desquiciada.
Terminare con reyerta este cuento
envenenado de lamentos pasados, y
comenzare con avidez una historia
arada de regocijos embelesados.
Enjalbegar de pureza los muros
que mis ojos desdeñan con osada
ira, seria como transforma el dolor
en suaves caricias de amor.
Alimentare las anémonas que
crecen en mi alma con olas
de sentimientos que, inundan la
faz de mi ensoñada amada.
Pero de momento aceptare con
resignación esta maldita soledad que,
me prevalece y enloquece mis sentidos,
nocivo periodo que, sueño con despejar.
Eladio Trigo.
21.10.06