Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tus manos de terciopelo
han bordeado el estrecho canal de mi cintura,
y el ramillete de dulzura
que brota del manantial fresco de tu boca
ha despertado un nuevo cielo en mi vida.
No te acerques dulce encanto
a la orilla de mi boca,
porque puede agitarse
el oleaje de mi playa
y podrías ser poesía que bese mi desnudez.
Si llegaras a entonarme
un bolero a la luz de la luna
quedaría sumergida eternamente
en la luz de tu mirada de avecilla
y en el rosario de tu amor.