Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una metztli de nácar cabe en tu bello vientre
y en tu luna el país cabe completo,
cuando intento taparla con el índice
repica un tintineo voluptuoso de fuego.
Rodeando la luna veo un tapiz de lirio
dilatado a los límites de tu precioso cuerpo.
Escondidos tras metztli, infantes del futuro
esperan la llamada que rasga vida y tiempo.
Un poco al mediodía de la luna,
el monte del deleite más excelso
guarda un jardín que disimula el atrio;
moldeando unos labios, de inusitado templo,
de liturgia antiquísima y solemne,
donde Dios sacraliza las caricias y besos.
Camino al norte sendas rosas blancas
tienen un tonatiuh de topacio en el medio
el cual vierte arcoíris, encanto, leche y miel...
¡Metztli de lirio y perlas enciende mi desierto!
Copyright © Derechos reservados ®
7 de Agosto 2010
y en tu luna el país cabe completo,
cuando intento taparla con el índice
repica un tintineo voluptuoso de fuego.
Rodeando la luna veo un tapiz de lirio
dilatado a los límites de tu precioso cuerpo.
Escondidos tras metztli, infantes del futuro
esperan la llamada que rasga vida y tiempo.
Un poco al mediodía de la luna,
el monte del deleite más excelso
guarda un jardín que disimula el atrio;
moldeando unos labios, de inusitado templo,
de liturgia antiquísima y solemne,
donde Dios sacraliza las caricias y besos.
Camino al norte sendas rosas blancas
tienen un tonatiuh de topacio en el medio
el cual vierte arcoíris, encanto, leche y miel...
¡Metztli de lirio y perlas enciende mi desierto!
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