darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Lilith, lastimas mi cuello con un suave beso
mis entrañas aúllan de amor y pasión
ambiciono besarte en un total embeleso
en una cadencia llena de crepitación.
El veneno avanza en mi cuerpo calladamente
tus manos acarician un cielo perfumado
tu silueta desnuda desordena mi mente
tus labios y tu lengua se divierten extasiados.
Tu cuerpo se mueve como un gran huracán
tus dedos excitan los delirios de la noche
aunque no saliste de la costilla de Adán
disfrutaste de grandes pasiones en derroche.
Un perfume dulce y exquisito se fusiona
con tus fuertes gemidos en un clímax lascivo,
además tu tierno rostro disfruta de hormonas
que se enloquecen con tu contemplar expresivo.
Mi último cabello sucumbe contaminado
en un orgasmo alucinatorio e hiperbólico.
Madre de los vampiros dejaste abandonado
el huerto del Edén simbólico.
Lilith, te condenaron a reunir y a hurtar
la simiente de los mortales
en sus poluciones nocturnas para engendrar
demonios que vivirán en lujurias infernales.
Lilith, no comiste del árbol del bien y del mal
por eso de polvo eres,
pero en polvo no te convertirás.