David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Siempre cazando el tiempo que no espera,
siempre esperando a tientas lo futuro;
el hombre vive dueño del oscuro
reloj del que es esclavo si lo fuera.
No se decide, duda de la esfera
que manda sus momentos, y seguro,
que viviría siempre en un apuro
si fuese nada lo que al hombre impera.
La vida (aunque neguemos) siempre tiene
límites que la hacen fugitiva
del tiempo que se va como se viene.
Y el sueño de los hombres siempre estriba
en una lucha que jamás detiene
para que su memoria sobreviva.