Syd Carlyle
Poeta recién llegado
Cae el sol por detrás de los fríos abetos,
y el naranja del ocaso palidece.
Añoro ya, en tiempos que no son estos,
los árboles viejos, la luz que decrece,
y todo cuanto se me va con el viento.
Es el dolor de lo que se desvanece,
el sabor vano de perder el momento,
lo que me hace cuestionarme la suerte
de ver y sentir; de tener cuanto tengo.
-Ahora el naranja es azul casi negro-.
La brisa es vaga, y te juega en el pelo,
mas todo se me muere en el alma al verte.
No quiero pensar ni saber. No. No quiero.
Pues el saber es saber que voy a perderte,
y el pensar es oír que el hoy no es eterno.
y el naranja del ocaso palidece.
Añoro ya, en tiempos que no son estos,
los árboles viejos, la luz que decrece,
y todo cuanto se me va con el viento.
Es el dolor de lo que se desvanece,
el sabor vano de perder el momento,
lo que me hace cuestionarme la suerte
de ver y sentir; de tener cuanto tengo.
-Ahora el naranja es azul casi negro-.
La brisa es vaga, y te juega en el pelo,
mas todo se me muere en el alma al verte.
No quiero pensar ni saber. No. No quiero.
Pues el saber es saber que voy a perderte,
y el pensar es oír que el hoy no es eterno.
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