Jose Dominguez
Poeta asiduo al portal
Tus hermosos ojos eran las flores
que adornaban el cortejo;
los sueños e ilusiones,
abrazados, observaban desde lejos.
Tus cabellos negros y sedosos
envolvían el candor,
que con lastimeros sollozos
daba muestras de dolor.
que adornaban el cortejo;
los sueños e ilusiones,
abrazados, observaban desde lejos.
Tus cabellos negros y sedosos
envolvían el candor,
que con lastimeros sollozos
daba muestras de dolor.
Las promesas; más cercanas
al difunto, y con extraña desazón,
encabezaban las columnas
rumbo a la última estación.
al difunto, y con extraña desazón,
encabezaban las columnas
rumbo a la última estación.
Tu cálida sonrisa, deshojada
en el camino,
mostraba la triste senda
hasta tu inmortal destino
en el camino,
mostraba la triste senda
hasta tu inmortal destino
Hasta allí llegamos todos
a enterrar tus encantos,
que venían contenidos
en la procesión de llantos.
Hablaron los sentimientos
y coincidieron con la razón:
¡Aquí yacen los encantos
inmortales de un gran amor!
Finalmente el sepulturero
sin muestras de compasión,
llenó de tierra el agujero
y despidió la procesión
JDz
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