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Poeta fiel al portal
Me distes todo
el respiro -un exhalar que no tenias-
y yo mi sofocar profundo
me distes deseo
y tus dedos discretos -polvo olvidado-
caricias que se me fueron en la tormenta,
en cada parpadear.
No sentí su rumor mientras se resquebrajaban
mientras se alejaba cada poro.
Cada día,
cada tarde,
se fueron con ellos,
desvanecieron sus raíces de sus manos:
y el único aire que me colgaba a la vida
lo marchite furibundo
Minúsculos detalles que alimenté con el olvido
hoy me siguen en la sombra
y la balanza tira y pesa màs mi caminar.
No percibí, silenciosa;
la lluvia de diamante en la noche
y debajo de tu almohada
grandes lágrimas encubando.
Nacía para mi algo?
No desvestí tu cuerpo
ni encontré tu restos helados
bajo el camisón y tu tórax muriente,
!sabes bien esconder todo!
Incluso de tu anorexia
nace la sensualidad mas banal,
y en tu cuello dormitabas las flores mas frescas
y alejabas ese olor a tumba que cercano del amor estaba.
Todo fue normal.
Todo era normal,
en esa armonia consumias todo tu flama
y yo cada noche quitaba el calor:
no me di cuenta hasta que la hoguera murió.
Como pececillo te quedastes sin agua
y buscaste un nuevo estanque
Como pececillo me quede solo en mi único estanque
cobijandome con las heladas que la luna me ofrece.
el respiro -un exhalar que no tenias-
y yo mi sofocar profundo
me distes deseo
y tus dedos discretos -polvo olvidado-
caricias que se me fueron en la tormenta,
en cada parpadear.
No sentí su rumor mientras se resquebrajaban
mientras se alejaba cada poro.
Cada día,
cada tarde,
se fueron con ellos,
desvanecieron sus raíces de sus manos:
y el único aire que me colgaba a la vida
lo marchite furibundo
Minúsculos detalles que alimenté con el olvido
hoy me siguen en la sombra
y la balanza tira y pesa màs mi caminar.
No percibí, silenciosa;
la lluvia de diamante en la noche
y debajo de tu almohada
grandes lágrimas encubando.
Nacía para mi algo?
No desvestí tu cuerpo
ni encontré tu restos helados
bajo el camisón y tu tórax muriente,
!sabes bien esconder todo!
Incluso de tu anorexia
nace la sensualidad mas banal,
y en tu cuello dormitabas las flores mas frescas
y alejabas ese olor a tumba que cercano del amor estaba.
Todo fue normal.
Todo era normal,
en esa armonia consumias todo tu flama
y yo cada noche quitaba el calor:
no me di cuenta hasta que la hoguera murió.
Como pececillo te quedastes sin agua
y buscaste un nuevo estanque
Como pececillo me quede solo en mi único estanque
cobijandome con las heladas que la luna me ofrece.