Roque Meryn
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer recordé el contorno de tu cascada lacia,
la hendidura que poseen tus cejas
y la delicada anatomía que suele tener tu nariz
junto a la sutileza de tus delgados labios.
Ayer, ayer recordé aquella tarde que mesclados entre la gente
recorríamos calles y pasillos tomados de la mano,
sonriendo, como dos aves en pleno vuelo.
Ayer, ayer recordé que aquella noche fue especial,
tus perlas gustosas en la cumbre de un abrazo,
tus manos impregnadas por el frio de ella
y en el cobijo de tu corazón, todo quedo en paz.
Ayer, ayer todo fue recuerdo porque ya fuiste
paloma de hermosas alas, de destellos exuberantes.
¡Si amor!, ayer fuiste la imagen que hasta ahora recuerdo
donde solo fuiste ocaso tierno y alba extraordinaria.
Ayer, ayer simplemente es recordar lo que viví en tu calor,
lo que disfrute con la elegancia de tu desnudez
y con la fina silueta de un ser… Que solamente te amo
al ritmo que tu cuerpo lo pidió, cada noche.
El Ayer, es gozar el presente y, ¿sabes por qué?
Porque el ayer solo dio inicio a lo que se aproxima,
cuando mi espíritu repose en la divinidad del eterno amor
que tienes por brindarme cada día, que estemos juntos.
( Dulce musa)
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