Ballenito
Poeta fiel al portal
Me siento sóla entre tanta gente.
"El silencio entre la multitud".
Siento soledad entre la multitud.
Jirones de amargura por pensar en ti,
amores de agonía que viven en mi.
Dolor innato y dulce, y gris, y duele,
duele tanto como estacas de cupido
que se clavan en un corazón alado
y que, por nunca ser olvidado...
se mantiene ahí, y quema,
quema como mil sulfatos
tácitos y libres por mi cuerpo divagando,
destruyendo, martirizando, a quien lo padece.
Saliva triste y fea que acicala mil talentos,
vulnerable a tales vientos sin igual,
a tales olas que al romper el mar
quiebran almas sin deseos.
Queman hielo del anhelo por estar ahí,
junto a quien goza matando,
disfruta callando locuciones imberbes,
y con tal sinsentido,
que salvarían vidas y, además,
muchas noches enteras sin sueño
donde la mente cabalga y enferma a su cuerpo,
por aprensiva y ombligo del mundo que se considera.
"Oscuridad entre mil luceros destellantes".
Brillo y gozo que palpitan,
siendo el cuerpo con el mío,
siendo voces al unísono,
siendo risas, carcajadas,
siendo juegos, payasadas de la vida
que ésta otorga, tal que juega y manipula
a los seres de inmundicia,
y les trae amor, caricias,
y cien llantos y malicia.
Yo te quiero, y te aseguro,
que por más que mi voluntad se obstine,
no puedo ni deseo cesar de sentir
tal sentimiento divino,
que mata al más fuerte,
y revive al más caído.
¡No me olvides!, te lo pido,
no me olvides porque muero en llanto y pena,
y mal deseo cuando cada luna llena,
suspiro por estar muerta en vida,
y te anhelo sin rodeos,
ni esculturas que reflejan lo que no es...
no me olvides.
Una persona olvidada no existe,
una existencia olvidada no perdura
hasta el Sol astro que deslumbra infinitez.
Te extraño, no te busco,
te encuentro en cada voz que oigo,
cada imagen que mi ser procesa,
y en cada escalada,
tal que sigue la caída eterna,
hacia el mas oscuro vacío...
Donde cada hora me deshago,
me desvivo, me rehago como ser,
para de nuevo renacer,
como Fénix de ceniza,
para recrear mi total vivacidad,
mientras cierta realidad es
que no vivo sin tu vida,
que no siento sin sentirte
y no muero si no vives por un sueño,
donde yo no me encuentro,
donde yo no me reflejo,
donde yo, así, no quiero vivir,
porque vida no es la que es sin vida,
la que es sin vivir.
Porque triste y gris es la existencia de la nada,
donde yo me encuentro sóla,
donde el jardín del hada,
que tantos cuentos ameniza,
allí se hace trizas,
por el mar del desahogo,
que tanto necesito
que tanto y tanto añoro.
No deseo, no, mal tuyo,
pues mi vida yo te entrego.
Pero ¡no!, por mi no sufras,
aunque yo por ti sí muero, muero.
Un saludo.
Ballenito.
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