Darkness.cl
Poeta que no puede vivir sin el portal
Se ha disuelto el sonido de tu voz en mi ventana,
se han marchado tus ojos con el sol esta mañana.
Intenté socorrer tu aroma en esta fría almohada
y a lo lejos ya te veo contemplando otra alborada.
Duele ese amor que se queda atragantado,
como un enjambre de versos en mi puño sentenciado,
escurriendo entre mis dedos la más amarga nostalgia,
magullando inclemente la piel de mi alma.
Un torniquete de nubes para mi cielo llovido,
que solloza en rebeldía este instante malherido.
Quiere desprender la queja de no poder hallarte;
ser diluvio en esta pena por tu silencio distante.
Se apagaron las aves del edén en tu olvido,
amanecí sin tu sombra en un ayer clandestino;
tuve sed de tu boca y no te hallé, en mi premura,
sólo me habló la neblina que deshizo tu figura.
se han marchado tus ojos con el sol esta mañana.
Intenté socorrer tu aroma en esta fría almohada
y a lo lejos ya te veo contemplando otra alborada.
Duele ese amor que se queda atragantado,
como un enjambre de versos en mi puño sentenciado,
escurriendo entre mis dedos la más amarga nostalgia,
magullando inclemente la piel de mi alma.
Un torniquete de nubes para mi cielo llovido,
que solloza en rebeldía este instante malherido.
Quiere desprender la queja de no poder hallarte;
ser diluvio en esta pena por tu silencio distante.
Se apagaron las aves del edén en tu olvido,
amanecí sin tu sombra en un ayer clandestino;
tuve sed de tu boca y no te hallé, en mi premura,
sólo me habló la neblina que deshizo tu figura.