Alberto Niño Martínez
Poeta adicto al portal
Libre albedrío dijo DIOS,
dejad que los niños mojen su pantalón.
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Dejo al lado mis oficios, sin metas como en verano,
Canto, río, todo de una vez,
un instante, un solo día, todo el mundo a mis pies,
mando al tiesto sacrificios y al tacho mis cien años.
mando al tiesto sacrificios y al tacho mis cien años.
Los mismos que tenga el día.
Desayuno con las manos lo que ponga en el mantel,
a la cresta con la dieta; dulce pan con mantequilla,
la polera de servilleta y la vajilla, disco en silla,
me lo como a lo gitano, desde afrecho hasta un pastel.
Salto agua de las posas, las que bañan el plomo gris,
Salgo a calle en calzoncillos, sigiloso al caminar,
toco el timbre de tornillo y rajo ágil para arrancar,
pienso algo, luego olvido, todo sucio, nuevo bis.
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Como niño y golondrina,
vuelo alto sin abrigo,
volantín al viento libre,
viento libre, volantín.
Solo sueño que algún día, se alce eterna y sin corbata,
Solo sueño que algún día, se alce eterna y sin corbata,
la alegría-JUSTA de los niños, sin trabajo y con comida.
Por todo ello dejo de lesear;
Hombre-hombre; al trabajo, a trabajar,
Niño-niño-hambre; mastica sueños y ve a jugar.
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Yo puedo darme el gusto,…ellos no.
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