Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
He visto el cielo marchitarse ante mis ojos
y a tantas nubes llorándome en la piel
He visto auras, tantas auras titilantes
en las sonrisas de los niños y bebés.
Antes del tiempo no existían estas carnes,
sólo existían el amor y hasta le fe;
pero ya es tarde, el ocaso se avecina
y el tiempo infiel desvanécese otra vez.
No tengo casa, propiedades ni dinero;
solo estas manos con sus dedos de papel,
manos reumáticas que la artritis ya desvía,
manos deshechas por dolores, por la hiel.
Si las estrellas arrullaran mis delirios;
cuando me duerma, en sus brazos estaré
y como el niño que ha olvidado al mundo entero
los elefantes...a sus oídos cantaré:
"Un elefante se balanceaba
sobre la tela de una araña,
como veía que resistía
fue a buscar otro elefante
Dos elefantes se balanceaban..."
Y sin quererlo y sin juguetes ni problemas
tal vez seremos como niños otra vez...
y a tantas nubes llorándome en la piel
He visto auras, tantas auras titilantes
en las sonrisas de los niños y bebés.
Antes del tiempo no existían estas carnes,
sólo existían el amor y hasta le fe;
pero ya es tarde, el ocaso se avecina
y el tiempo infiel desvanécese otra vez.
No tengo casa, propiedades ni dinero;
solo estas manos con sus dedos de papel,
manos reumáticas que la artritis ya desvía,
manos deshechas por dolores, por la hiel.
Si las estrellas arrullaran mis delirios;
cuando me duerma, en sus brazos estaré
y como el niño que ha olvidado al mundo entero
los elefantes...a sus oídos cantaré:
"Un elefante se balanceaba
sobre la tela de una araña,
como veía que resistía
fue a buscar otro elefante
Dos elefantes se balanceaban..."
Y sin quererlo y sin juguetes ni problemas
tal vez seremos como niños otra vez...
::