luzhiano
Poeta asiduo al portal
UN BESO BASTÓ
Cuantas veces te tuve sujetada a mí,
cercándome tiernamente con tus brazos,
cuchicheando las historias y aventuras
que la vida pedagoga nos iba ofreciendo.
Y buscamos en silencio nuestras miradas
para sentir la presencia de cada uno
entre el medio de la multitud y muros,
entre árboles, calles, ruidos y preguntas.
Varias veces te acompañé a tu nido
enlazados de la mano, de los dedos,
riendo de las cosas que en tu corazón
se iban formando y surgiendo.
Mas un beso cambió todo y eso bastó,
para que nos sujetemos diferente,
para que nuestras miradas quemen,
para que nos entrelacemos diariamente.
Terneza que versó nuestros mundos,
un solo beso pequeño, débil y temeroso,
mas suficientemente fuerte para empezar
esta travesía, esta odisea, este aguijar.
Lu.
Cuantas veces te tuve sujetada a mí,
cercándome tiernamente con tus brazos,
cuchicheando las historias y aventuras
que la vida pedagoga nos iba ofreciendo.
Y buscamos en silencio nuestras miradas
para sentir la presencia de cada uno
entre el medio de la multitud y muros,
entre árboles, calles, ruidos y preguntas.
Varias veces te acompañé a tu nido
enlazados de la mano, de los dedos,
riendo de las cosas que en tu corazón
se iban formando y surgiendo.
Mas un beso cambió todo y eso bastó,
para que nos sujetemos diferente,
para que nuestras miradas quemen,
para que nos entrelacemos diariamente.
Terneza que versó nuestros mundos,
un solo beso pequeño, débil y temeroso,
mas suficientemente fuerte para empezar
esta travesía, esta odisea, este aguijar.
Lu.