La Corporación
Poeta veterano
desde el evaristo corumelo
Esa maldita costumbre tuya,
de llevar los límites
entre tus braguitas de azafrán
y mi lengua.
Entre mis manos
y los cuentos de tu abuela,
que abraza el alzheimer
como yo
las ganas de olvidarme.
Esa maldita costumbre tuya
de llamar cuando no estoy,
de amanecer en mi acera
cuando no me quedan párpados
para acariciar tu ano.
De venir al almuerzo
cuando mi refrigerador
es una calle vacía,
una flatulencia del azar.
Y con estas premisas
¿cómo es posible llegar a morderte
algún tejido
que se parezca a ti?
Hno Renato Vega
Esa maldita costumbre tuya,
de llevar los límites
entre tus braguitas de azafrán
y mi lengua.
Entre mis manos
y los cuentos de tu abuela,
que abraza el alzheimer
como yo
las ganas de olvidarme.
Esa maldita costumbre tuya
de llamar cuando no estoy,
de amanecer en mi acera
cuando no me quedan párpados
para acariciar tu ano.
De venir al almuerzo
cuando mi refrigerador
es una calle vacía,
una flatulencia del azar.
Y con estas premisas
¿cómo es posible llegar a morderte
algún tejido
que se parezca a ti?
Hno Renato Vega
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