Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Huelleando
A tus huellas preñadas
de adioses le están naciendo
dunas en los sabañones,
cojean en la memoria,
en las vueltas de mentiras,
en los tacones de otros pies
que intentan e intentan todo
con sus danzas inventadas.
Les están naciendo dudas
en lo verbos de aquel
antiguo código que te dejé escrito
cuando me miraste de hinojos,
los nuevos vientos les están soplando
sobre los vestigios,
casi es una palabra enorme
al mirar casi sus restos,
casi nada queda,
se están desmoronando
como faro de arena intentado
rescatar las naves al llevarlas
a puerto seguro.
A tus adioses les está naciendo
humo de mi pecho,
déjame inhalarlo nuevamente,
no te vayas pies de azúcar,
duéleme hasta que de nuevo
brote una nueva tarde.
Hasta que a tus huellas preñadas
les germinen nuevos pasos.
Gayo. 25.2.11 en una tarde extraña, con vientos de buenaventura a la vuelta de la esquina, con vientos que quieren volar a sotavento y los suspiros fríos no los dejan.
Nota 1. ¿porqué si los hoteles de paso son de paso las huellas se quedan casi para siempre?
Nota 2. ¿las luces de neón le harán daño a las retinas del amor?
Nota 3. ¿algo tendrá que ver la confusión que puede haber entre “si miente” y simiente?
Nota 4. le dice una pared chueca a la plomada; ¿porqué no me tocas? Y le responde la plomada con aire de superioridad: porque hasta entre tú y yo hay niveles, hay niveles.
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A tus huellas preñadas
de adioses le están naciendo
dunas en los sabañones,
cojean en la memoria,
en las vueltas de mentiras,
en los tacones de otros pies
que intentan e intentan todo
con sus danzas inventadas.
Les están naciendo dudas
en lo verbos de aquel
antiguo código que te dejé escrito
cuando me miraste de hinojos,
los nuevos vientos les están soplando
sobre los vestigios,
casi es una palabra enorme
al mirar casi sus restos,
casi nada queda,
se están desmoronando
como faro de arena intentado
rescatar las naves al llevarlas
a puerto seguro.
A tus adioses les está naciendo
humo de mi pecho,
déjame inhalarlo nuevamente,
no te vayas pies de azúcar,
duéleme hasta que de nuevo
brote una nueva tarde.
Hasta que a tus huellas preñadas
les germinen nuevos pasos.
Gayo. 25.2.11 en una tarde extraña, con vientos de buenaventura a la vuelta de la esquina, con vientos que quieren volar a sotavento y los suspiros fríos no los dejan.
Nota 1. ¿porqué si los hoteles de paso son de paso las huellas se quedan casi para siempre?
Nota 2. ¿las luces de neón le harán daño a las retinas del amor?
Nota 3. ¿algo tendrá que ver la confusión que puede haber entre “si miente” y simiente?
Nota 4. le dice una pared chueca a la plomada; ¿porqué no me tocas? Y le responde la plomada con aire de superioridad: porque hasta entre tú y yo hay niveles, hay niveles.
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