El entender no era necesario, solo quería despejar la duda que amartillaba mi cabeza. Nacida de entre el ruido y la sensación de humedad viscosa, quería visualizar toda la situación. Entregado por siempre a una vida de análisis en donde la razón supera a la emoción. En la que los instintos son subordinados a la lealtad y deber incondicional. Ordeno que mi cuerpo e instinto me respondan.
Se acentúa el ruido y martilleo, así como el volar de objetos a mi alrededor. Los improperios van en crescendo, por un momento me transformo en dueño de mi cuerpo para darme cuenta de que no es precisamente lo que necesito.
Mis entrañas cuelgan por mi costado y la sangre moja mis extremidades. Mis hermanos corren desesperados, mientras gritan: “No te rindas, carajo”
Nada esta escrito... aún.
Se acentúa el ruido y martilleo, así como el volar de objetos a mi alrededor. Los improperios van en crescendo, por un momento me transformo en dueño de mi cuerpo para darme cuenta de que no es precisamente lo que necesito.
Mis entrañas cuelgan por mi costado y la sangre moja mis extremidades. Mis hermanos corren desesperados, mientras gritan: “No te rindas, carajo”
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