Recóndito…
En una casa amarilla
que se veía antigua, se escondía un tesoro…
Luz de relámpago sus ojos,
me iluminaron en dorada luz de trigo.
Me abrió la puerta y
combinó un pasaje
a un viaje azul sin escalas.
Embelesado me dejó ese ángel,
mi fantasía cedió al placer de un beso…
Mis labios suspicaces sintieron,
una suavidad cremosa de aloe vera;
fuerza de viento en remolino y dulzura
en almidón de azúcar…
Su aroma, astro de almendras
encendió una oculta pasión.
Ramiro Deladanza
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