De la anti-poesía y otras barbaridades

Jeison

Poeta fiel al portal
DE LA ANTI-POESÍA Y OTRAS
BARBARIDADES





Te esperé vomitando
porque quise sentir en mi boca el volumen
de las cosas que nunca tuve.

Entonces, caminando, viajé a Creta,
y el sol subía a la barca como suben los cóndores
a la montaña, derramando aceite,
con el pico en las patas
y en las patas el pico y la cloaca.
De ese modo, sutil, en donde el fuego luce
como ópalo leñoso, y la lluvia desase
lo frío de lo húmedo.
Alguien dijo: “El mar está marcado
en la pálida arena,
y como hoja marchita es llevada
la luna por la bahía tormentosa
”;
pero, ¡ay! viento azul,
la corona y las rudas sobre el coñac ardiendo,
el mágico vestido de los pájaros
cuando sangran sus picos sobre el hielo;
no creo en Oscar Wilde.
Ni en la poesía rota con túneles abiertos,
ni en la métrica ni en los ojos
que se abren contando nuevas sílabas;
mi techo tiene moscas
y mis moscas orina y pudrición,
y en mí sólo aterrizan
cadáveres que no pudieron disecarse.
No. No. No. Yo no quiero luz sin sombra
ni plegarias sin crimen cometido.

Vi, pues, desde mi trono, como un flete arañado,
los secos tubérculos que asfixiaban la tierra,
la muerte y la ceniza amigas del tomillo y el casabe,
y la pera abundante que se dilapidaba
sobre el prado lodoso y asilado;
pero tu cara, inserta en las raíces,
aún me construía vigas en las qué arar
y huertos espumosos donde arrojar semillas,
aún desperdiciaba miradas en la sombra
y ojos que fulguraban frente al sol.

Luego, alguien conocido me convenció en volver,
mas mi regreso estaba sujeto a tu partida
y tu partida había sido la causa de mi viaje;
pero también la espera,
también el odio que me acuchillaba
plácidamente sobre roces homosexuales,
incrustando saliva hacia mi ombligo
desde la hora muerta hasta la hora herida,
como un cañón sin pólvora
que masticaba fuego entre en mi abdomen.
También mis ganas de morder cemento,
y mis mil y una duda
sobre las consecuencias de tan membrudo acto.

Entonces otro dijo: “¡Querido, ¿y los amores?
¿Han germinado flores este año?!”
Yo no respondí nada
pero mis ojos le contaron todo,
luego participé de una charla en silencio
y reí y comí y vomité un buen rato.

Las cosas que se olvidan están condicionadas por la espera.
Toda espera, posee, en sí misma, una causa.
Poseer, significa, en tanto causa,
masticar los asuntos que se olvidan.






Jeison Villalba
 
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DE LA ANTI-POESÍA Y OTRAS
BARBARIDADES




Te esperé vomitando
porque quise sentir en mi boca el volumen
de las cosas que nunca había tenido.

Entonces, esperando, viajé a Creta,
y el sol subía a la barca como suben los cóndores
a la montaña, derramando aceite,
con el pico en las patas
y en las patas el pico y la cloaca.
De ese modo, sutil, en donde el fuego luce
como ópalo leñoso, y la lluvia desase
lo frío de lo húmedo.
Entonces, alguien dijo: “El mar está marcado
en la pálida arena,
y como hoja marchita es llevada
la luna por la bahía tormentosa
”;
pero, ay, viento azul,
la corona y las rudas sobre el coñac ardiendo,
el mágico vestido de los pájaros
cuando sangran sus picos sobre el hielo;
no creo en Oscar Wilde,
ni en la poesía rota con túneles abiertos,
ni en la métrica o rima, ni en los ojos
que se abren contando nuevas sílabas;
mi techo tiene moscas
y mis moscas orina y pudrición,
y en mí sólo aterrizan
cadáveres que no pudieron disecarse.
No. No. No. Yo no quiero luz sin sombra
ni plegarias sin crimen cometido.

Vi, pues, desde mi trono, como un flete arañado,
los secos tubérculos que asfixiaban la tierra,
la muerte y la ceniza amigas del tomillo y el casabe,
y la pera abundante que se dilapidaba
sobre el prado lodoso y asilado;
pero tu cara, inserta en las raíces,
aún me construía vigas en las que arar
y huertos espumosos donde arrojar semillas,
aún desperdiciaba miradas en la sombra
y ojos que fulguraban frente al sol.

Luego, alguien conocido me convenció en volver,
mas mi regreso estaba sujeto a tu partida
y tu partida había sido la causa de mi viaje;
pero también la espera,
también el odio que me acuchillaba
plácidamente sobre roces homosexuales,
incrustando saliva hacia mi ombligo
desde la hora muerta hasta la hora herida,
como un cañón de pólvora
que masticaba fuego entre en mi abdomen.
También mis ganas de morder cemento,
y mis mil y una duda
sobre las consecuencias de tan membrudo acto.

Entonces otro dijo: “¡Querido, ¿y los amores?
¿Han germinado flores este año?!”
Yo no respondí nada
pero mis ojos le contaron todo,
luego participé de una charla en silencio
y reí y comí y vomité un buen rato.

Las cosas que se olvidan están condicionadas por la espera.
Toda espera, posee, en sí misma, una causa.
Poseer, significa, en tanto causa,
masticar los asuntos que se olvidan.




Jeison Villalba







Hola amigo a los tiempos que te leo, en cuanto a tu poema, las imágenes planteadas son muy buenas dominas muy bien la estilística descriptiva se puede decir que este es un plus a tu favor, aunque el epílogo la verdad es muy sesudo en un plano diferente sobre la cuasalidad, cuídate, que pases bien, chispas estelares a tu pluma...

 
Hola amigo a los tiempos que te leo, en cuanto a tu poema, las imágenes planteadas son muy buenas dominas muy bien la estilística descriptiva se puede decir que este es un plus a tu favor, aunque el epílogo la verdad es muy sesudo en un plano diferente sobre la cuasalidad, cuídate, que pases bien, chispas estelares a tu pluma...


Hola, amigo 'Darwinsin', muchas gracias por tu visita y tu opinión. Me encantó lo de 'sesudo', así o más quería que fuera. Un abrazo!

Jeison.
 
Mencionar al pervertido y arrastrado Oscar W...siempre es ganancia...pero cuando menciones a su amante Alfred Douglas..eso si que sera el paroxismo del arte bien plasmado...ja....(!)


saludos

Alphie
 
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